martes, 17 de mayo de 2011

OSAMA Bin Laden: muerte al rey del terror






El 1 de mayo de 2011 fue muerto, en Pakistán, quien fuera el terrorista más famoso del mundo desde 2001: Osama Bin Laden. El suceso ocurrió en la ciudad de Abbottabad, al norte del país árabe, cerca de la frontera con Afganistán, cuando unidades especiales de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos hicieron un operativo armado con la idea de acabar con el famoso musulmán. El operativo no fue casual. Estuvo diseñado desde la Casa Blanca desde algunas semanas antes.



La muerte de Osama Bin Laden ocurrió en el tiroteo que se produjo. Según las fuentes de información, Osama Bin Laden fue muerto de un balazo en la cabeza. La ejecución de Osama Bin Lade, según algunas versiones, no fue accidental. Fue hecha de manera intencional.



La muerte de Osama Bin Laden, sea como haya sido, es histórica, por varios motivos. Para empezar, Osama Bin Laden era una persona famosa en el medio del terrorismo, y esto ya habla por si solo para concederle importancia mundial al suceso. Era el enemigo número uno de Estados Unidos, del liberalismo, de la democracia y en general, de Occidente. El atentado a las torres gemelas, el 11 de septiembre de 2001, marcó de alguna manera a toda una época en la historia de la humanidad, más especificamente de la posguerra fría.



La muerte de Osama Bin Laden dará de que hablar por un tiempo bastante largo. Será quizá el suceso más importante en cuanto a terrorismo del año 2011. Probablemente, por la importancia del personaje ya histórico en la etapa que inicio en 2001, su muerte sea el suceso más importante del año, opacando a cualquier otro, como los óscares, el futbol, entre otros. La muerte de Osama Bin Laden será un agravio de grandes proporciones para el islam radical, y obviamente tratarán de vengar al caudillo. Estados Unidos y el mundo democrático deberán guarecer la seguridad por un tiempo bastante largo, si no es que convertir esas medidas en algo que perdure como fundamento de la seguridad.



Los atentados del 2001 marcaron una etapa de la posguerra fría, que la muerte de Osama no borrará. De hecho, los sucesos del 11 de septiembre en realidad son el símbolo visual e histórico de una etapa que se inició cuando la guerra fría terminó: la etapa de la rivalidad entre Occidente y el mundo islámico. Civilización occidental contra islam radical. No será una etapa que se termine de la noche a la mañana, por muy importante que haya sido el líder fallecido, y por más impacto que haya tenido entre sus seguidores militantes.

sábado, 2 de abril de 2011

LOCOS por la ciencia y El chavo del 8 animado: dos programas de fantasía y ficción




El mundo de la televisión ha producido, a lo largo de su historia, programas de diverso tipo. La diversidad de temáticas y géneros es variada realmente. La televisión lo mismo ha producido programas de comedia (estos son los que más abundan), de terror, de suspenso, de ciencia ficción, etcétera.


Durante la primera década del siglo XXI (los años 2000) la televisión produjo una cantidad elevada de programas de televisión. De estos programas, se destacan dos. Estos programas fueron producidos en países diferentes, y alejados geográficamente entre si: Australia y México. El programa australiano es Wicked Science (traducido en España como Locos por la ciencia y en Latinoamérica como Ciencia traviesa). El programa mexicano del que hablaré en esta columna es El chavo del 8: la serie animada.


Wicked Science


Wicked Science (al que el autor de estas líneas le gusta designar con el nombre de traducción de España: Locos por la ciencia) es un programa que puede definirse como de ciencia ficción. Aunque los capítulos están orientados más a los problemas y enfrentamientos entre los personajes que en el aspecto científico, es un programa que utiliza el elemento ciencia como factor de fondo y elemento esencial. No es drama ni comedia, aunque el programa contiene escenas chistosas y situaciones que producen risa.


El programa fue producido, según la fuente de wikipedia, por ZDF Enterprises (ZDFE), y el primer capítulo, en donde el don científico de supergenio fue inventado, fue transmitido el 1 de agosto de 2004. El año 2006 sería el del último capítulo, aquel que deja serias dudas en torno al futuro de una posible relación amorosa. El programa sería transmitido a diversos países por empresas de televisión diferentes.


El programa tiene como elemento principal la ciencia, algo que otras producciones televisivas o cinematográficas envuelven en una historia complicada o compleja, con palabras o conceptos elaborados y que tienen significados a veces difíciles de comprender, como es el caso de Matrix. Sin embargo, pese a eso, Locos por la ciencia contiene historias sencillas, que como ya expliqué, se centran más en los problemas y los pleitos entre grupos estudiantiles (la clásica rivalidad entre los "buenos" y los "malos"), las pasiones amorosas y otras cosas que en la ciencia como tal.


La historia se centra en dos estudiantes de educación media superior en Australia: justamente el protagonista y la antagonista del programa. O mejor explicado, el líder de los "buenos" y la jefa de los "malos" (aunque aquí realmente los "malos" no lo son tanto, pues no llegan a cometer crímenes horribles, tienen sentimientos humanos y solo la jefa de ellos tiene ambiciones oscuras, en tanto que sus amigos en realidad son personas mas bien ñoñas). Toby Johnson (caracterizado por el joven actor Andre de Vany) es el protagonista de la serie, y es un estudiante amable, agradable y aparentemente positivo y de buen humor. Es Toby un estudiante de regular desempeño, pero de cierta astucia e inteligencia digamos normal. Su mejor amigo es Russel Skinner (interpretado por el actor Ben Schmideg), joven también de una personalidad similar a la de Toby, aunque sin capacidad de liderazgo y de una inteligencia no tan brillante en cuestiones de ciencia y arte. Un "pringado", como le llaman en varias ocasiones con la traducción española.


La antagonista de la serie, y una de las personajes principales, es Elizabeth Hawke (interpretada por la guapa actriz Bridget Neval). Ella es una estudiante de desempeño similar al de Toby, aunque de una personalidad distinta. Si bien no es mala, es la clásica egocéntrica que quiere ser la mejor de todos, o por lo menos, ser el centro de atención del instituto. Es una chica con algunos aires despóticos, personalidad arrogante y a veces falta de escrúpulos morales. Sin embargo, a diferencia de otras villanas ambiciosas, no es frívola ni superficial. Mas bien, su afán es ser la mejor de la clase y hasta tiene intelecto, aun antes de ser supergenio. No obstante, está enamorada de Toby, lo cual denota más en la segunda temporada. Tiene una amiga a la que utiliza mas bien como su ayudante, Verity McGuire. Posteriormente, se une a ese dúo un chico tan bobo como el amigo de Toby, aunque este tiene una personalidad altanera y competitiva: Garth King (Verity y Garth son interpretados por Emma Leonard y Brook Sykes, respectivamente).


La historia es de chicos normales en un instituto de Australia. Sin embargo, una noche en la que Toby y Elizabeth limpian el salón de ciencias, ocurre un incidente con una de las máquinas del lugar de prácticas. El caso es que un rayo toca a Toby y Elizabeth, levantándolos del suelo, empujándolos a la pared y ocasionándoles la pérdida del conocimiento. Russel acude en ayuda de ellos, y lograr volver en si a Toby. También Elizabeth recupera el conocimiento cuando Russel, a sugerencia de Toby, se disponía a darle respiración de boca a boca (el suceso termina en un puñetazo de Elizabeth a Russel en pleno rostro).


A partir de ese momento, Toby y Elizabeth se convierten en personas de una inteligencia científica superior a los demás mortales. Personas que son capaces de descifrar teorías científicas con una rapidez y precisión superior a los demás, o que pueden idear inventos que los demás científicos del planeta no han sido capaces de crear. Pero el resultado, en ambos personajes, es distinto. Mientras que Toby solo utiliza su don sin grandes ambiciones, y hasta desea revertirlo durante la primera temporada, Elizabeth lo utiliza en cambio para dominar al instituto donde estudia o bien, humillar a los que considera sus adversarios (durante la primera temporada se enfrenta de manera constante a Dina Demiris, amiga de Toby y Russel; y durante la segunda a la prima de Toby, de nombre Sasha Johnson, aunque también detesta a la novia de Toby en esa temporada, Nikki Bayley).


También, durante el transcurso de la primera temporada, Elizabeth concibe utilizar su don de supergenio para proyectos que le den fama, incluso de manera peligrosa, como clonar un tiranosaurio rex, y esta es la causa por la que Toby y sus amigos desean detenerla y revertir los efectos del rayo. De hecho, la primera temporada es mas candente en conflictos entre los clásicos buenos y los otros. Esta temporada se distingue de la otra en ese sentido: se centra, por lo menos en los últimos capítulos, en detener a Elizabeth y revertir el don de supergenio, lo cual se logra finalmente. Pero en la segunda temporada, el don vuelve en Elizabeth y Toby, y la competencia entre los dos bandos también, si bien ya ni Toby ni sus amigos intentan revertir el efecto del rayo. Es mas, en esta temporada, el enemigo principal, tanto de Toby como de Elizabeth, es Jack Bailey, un estudiante del instituto de trato agradable, aunque ambicioso e inescrupuloso, que por azares del destino, descubre el don de Elizabeth y Toby y trama planes para revelarlo a los demás o apoderarse de inventos de Toby y utilizarlos en beneficio propio. Como consecuencia de ello, tanto Toby como Elizabeth y sus respectivos equipos se unen en varios capítulos, llegando a colaborar juntos.


De este programa solo se hicieron dos temporadas, de 26 capítulos cada una. La serie fue inventada pensando en los niños, pero la forma como se dan los eventos, y el hecho de que incluyan un reparto de actores juveniles como el centro de atención, hace que el programa sea mas juvenil que infantil. El programa ha adquirido notoria popularidad en varios países, y pueden verse transmisiones en youtube. Incluso, es de destacar que como sucede en muchas producciones televisivas (series o telenovelas) la villana se ha vuelto el personaje mas popular y admirado por numerosos aficionados del programa. En los videos de youtube, es común encontrar opiniones a favor de ella, o comentarios agresivos hacia el personaje de Dina, quien fuera en la primera temporada la enemiga de la antagonista. Esto es algo que puede ser interesante, el como un personaje ficticio puede alcanzar tal fama y popularidad. Tanto así que en varias páginas que hablan del programa, el nombre del personaje en cuestión, o el de la actriz que la interpreta, es mencionado primero que el del protagonista.


En fin, otras cosas se podrían comentar de este excelente programa. Pero sería alargarse innecesariamente, una vez que se ha descrito a los personajes principales, se ha reseñado la trama del programa y se han mencionado otros detalles. Muchos admiradores del programa han pedido una tercera temporada. Esto podría ser bueno, aunque la calidad de esta serie podría ya no ser la misma de antes. En fin, eso solo se sabría si se llevara a cabo, pero por ahora, a los aficionados nos queda disfrutar de vez en vez la serie de Elizabeth y Toby.


El Chavo del ocho: la serie animada


Respecto a la serie animada del popular chavo del ocho, es difícil opinar. Y digo difícil de opinar no porque la serie en si sea compleja, sino porque acerca de la serie del chavo de ocho animada no puede tratarse sin tener presente a la popular serie original, la que no era animada y estaba estelarizada por personas reales. Pero algo se puede opinar acerca de la versión animada del popular personaje creado por Roberto Gómez Bolaños "Chespirito". El motivo por el cual la he incluido es solo gusto personal hacia la serie.


El Chavo del ocho animado fue creado en octubre de 2006 por la empresa mexicana Televisa, la misma que produjo en los setentas la serie original. La idea fue de Chespirito. El formato y la trama en torno a lo cual gira la serie es la misma que en la serie original. Incluso, varios capítulos de la serie original se reproducen de forma animada, aunque también se crean capítulos novedosos.


La serie ha permitido mostrar a los niños en su forma real, y no del tamaño de un adulto. La serie es admirable en cuanto a la calidad estética de las imágenes. Esto es algo que me gusta del programa. La calidad de las imágenes es algo que puede darle puntos a la serie animada respecto a la serie original, que se proyectaba desde un escenario dentro de un edificio de producciones de televisa. Esto tenía como consecuencia que las escenas ubicadas al aire libre no tuvieran el brillo del cielo, y le daban un aire a veces deprimente, aunque esto no demerita para nada la calidad artística del programa original.


También, y algo que es destacable de la serie, es que los pensamientos y las imágenes producto de la imaginación de los personajes son mostrados en la pantalla. En la serie animada, es común que los niños (el Chavo del Ocho, Quico, Ñoño, Popis o Paty) jueguen a algo en específico, y lo que imagina se muestre en una nube o en un fondo distinto al de la realidad. Este aspecto no solo lo menciono por ser una de las cosas que destacan del programa, sino porque producen, a mi juicio, un aire mas agradable a la serie, y mas divertida. No por nada, me produjo risa una secuencia en donde el señor Barriga, enojado, se transforma, imaginariamente, en el superhéroe Hulk.


Aunque por supuesto, ninguno de estos detalles es suficiente para olvidar la serie original, la cual me gusta mas pese a todo. Y es que en la serie animada, por mas que las voces de los personajes sean coherentes a los del pasado, y por mas alegría y comicidad que abunde, definitivamente no supera la genialidad y la originalidad de los actores que en el pasado interpretaron a los personajes de El Chavo del Ocho: Roberto Gómez Bolaños (el Chavo), Carlos Villagrán (el popular y mimado Quico), Florinda Meza (la antipática Doña Florinda o la gangosa y chistosa Popis), Rubén Aguirre (el culto y contradictorio Profesor Jirafales), Ramón Valdés (el carismático Don Ramón, o Ron Damón, como le decían los niños), Edgar Vivar (el agradable y generoso Señor Barriga o su hijo Ñoño), Angelines Fernández (la poco atractiva y simpática Doña Cleotilde, "la bruja del 71"), Raul "Chato" Padilla (Jaimito el Cartero, el perezoso cartero de Tangamandapio, Michoacán) entre otros actores. Definitivamente el trabajo de estos actores no será jamás igualado con otras series del chavo. Solo por este motivo, y por la originalidad del concepto, la serie original supera a la de animación. Y la supera por otro motivo que no debe dejarse de lado: en la serie animada, falta un personaje. Un personaje que, mal que bien, daba mas sabor al programa original: la Chilindrina, aquella niña pícara y traviesa, hija de Don Ramón en la serie, y que fuera interpretada por María Antonieta de las Nieves.


lunes, 28 de febrero de 2011

TÚNEZ, Egipto, Libia ¿y ahora que seguirá?






Los hechos ya eran inevitables de una u otra forma, debido al deterioro de las condiciones de vida, a la corrupción gubernamental y si se quiere, a la represión generalizada. Pero fue el cierre de un puesto de frutas lo que precipitó los hechos. El 17 de diciembre de 2010, el joven propietario del puesto de frutas clausurado se inmoló frente a una plaza gubernamental. El hecho, aparentemente aislado, conmovió al pueblo, y en pocos días se inician protestas contra el régimen. Entre las acciones antigubernamentales, está el apoyo de internautas a los manifestantes, cuyos mensajes de apoyo incluso colapsan las páginas web de la dictadura militar e islámica de Túnez. Las protestas antigubernamentales van en aumento durante el mes de enero. Se anuncia, incluso, una huelga general. El régimen colapsa. En un desesperado intento de lograr el control perdido tras años de gobierno, se lanza una gran operación en la que son detenidos periodistas críticos, disidentes y activistas en general. El régimen policiaco de Zine El Abidine Ben Ali no se detiene con esta medida. Se ordena reprimir las manifestaciones opositoras. El 8 de enero se registran enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y los enemigos de este. El gobierno ordena toques de queda en ciudades y plazas importantes de ese desértico y africano país. Nada detiene a los manifestantes. El régimen demuestra su decadencia ofreciendo puestos de trabajo para aplacar lo que con represión es incapaz. Intento inútil. A mediados de enero, después de más de 20 años de dictadura y dominio, Ben Ali huye de su nación, como Fulgencio Batista, Anastasio Somoza y el último monarca de Iran en el pasado. El régimen instaurado en 1987 termina por fin. Se forma un gobierno provisional, y se espera que este acontecimiento marque el inicio de una era de democratización.


Pero si se había pensado que todo terminaría en Túnez, aun faltaba lo demás. Túnez abrió una oleada de protestas en otros lados de África controlados por dictaduras. En enero, luego de las elecciones de noviembre de 2010, y después de lo sucedido en Túnez, se inician protestas antigubernamentales en Egipto. Las protestas fueron en aumento, y al igual que en Túnez, no pudieron ser controladas por el gobierno. Aunque la represión a estas fue menor que en el país anterior. Hosni Mubarak, dictador desde 1981, dimite finalmente el 11 de febrero, siendo sustituido por una Junta Militar. Se afirma en diversos medios que Mubarak huyó de su país, como Ben Ali antes que él.


Y después viene el turno de Libia. En Libia, desde 1969, gobierna una dictadura islámica y antioccidental a la cabeza de Muammar Al Gaddafi. Este gobierno ha sido el responsable directo de violaciones a los derechos humanos en su país, así como de actos de terrorismo en diversas partes del mundo. Como consecuencia de esto, el Presidente de Estados Unidos Ronald Reagan ordenó bombardeos a Libia en abril de 1986. Y aun después de esto, el régimen siguió con su política de corrupción, apoyo al terrorismo y represión generalizada. Pero, a principios de febrero del presente año, la oleada iniciada en Túnez llega a las tierras de Libia. Desde hace varias semanas, se inició una guerrilla contraria al gobierno en varias zonas del país. Hasta el presente, existe una guerra civil, y la guerrilla ya tiene controladas ciudades y plazas importantes del este de Libia. El régimen resiste, pero las cuentas de la familia Gaddafi han sido congeladas en el extranjero. El asunto se discute en la ONU. Estados Unidos ha decidido apoyar moralmente al movimiento guerrillero que combate a la dictadura. Varios funcionarios y representantes de Gaddafi en el extranjero lo han abandonado ya. Gaddafi podría huir en cualquier momento, como Hosni Mubarak anteriormente. Trípoli resiste con toda la fuerza del gobierno, pero la guerrilla, como señala la prensa internacional y los medios de información electrónicos, ya controlan casi todo el este de Libia, y están decididas a avanzar hacia la capital.



Pero la ola de Túnez no solo ha llegado a Egipto y Libia, aunque son estas naciones las que más han llamado la atención de los medios de información electrónicos y de la opinión pública internacional (en el caso de Egipto por ser una nación de enorme peso histórico y político, y en el caso de su vecina Libia por ser la dictadura que la gobierna una de las más conocidas enemigas de Occidente). La ola de revueltas (en forma de protestas callejeras) contra gobiernos antidemocráticos se ha extendido ya a otras naciones del mundo árabe. Estas naciones son Marruecos, Argelia y Sudán en África, además de Yemén, Omán y Arabia en el continente asiático. Las protestas en cada una de estas naciones son diversas en grados. En Marruecos y Arabia, las protestas han llamado la atención, y son un asunto serio, pero no han sido tan alarmantes para los gobiernos de estas naciones ni han tenido la magnitud de otros lados. En Sudán, la ola de manifestaciones es similar que en Marruecos y Arabia, además de que el pretexto es un alza de precios. Pero en Yemén y Omán estas si han sido multitudinarias y han puesto en jaque a sus gobiernos. En Argelia, la ola de protestas no solo ha sido multitudinaria, sino que incluso, ya lograron el fin oficial del "Estado de sitio" que existía en esa región desde hace varias décadas. Los gobiernos de estas naciones podrían caer en cualquier momento.


Estos sucesos son importantes para la historia. Y son dignos de análisis por el hecho de que los países en donde están ocurriendo estos sucesos sean casi todos de una sola región: el Medio Oriente. Aunque el hecho de que esta ola de protestas ocurran en varios países es importante y fundamental para los cambios que vienen, y marcan una época en particular, aun si las naciones no fueran de una misma región internacional. Pero ¿Que pasará a raiz de todo esto?


Los gobiernos contra los que están ocurriendo estas protestas son de signo autocrático, despótico, piramidal, antidemocrático y totalmente antiliberales. Esto es alentador, y la situación es comparable a lo que ocurrió en otras regiones del mundo en distinta época. Es alentador porque al ser rebeliones generales contra dictaduras militares, o incluso contra monarquías absolutas como las de Arabia y Omán, se abre la esperanza de que la democracia y los derechos humanos se extiendan a la región. Y en cuanto a lo comparable, esta situación (de constante caída de sistemas autoritarios) fue algo que vivió la América Latina entre los años de 1975 y 1990. Como se sabe, durante la mayor parte de los años sesenta y setenta la región fue gobernada por dictaduras militares. Pero entre 1975 y 1990 esta situación cambió, gracias a rebeliones armadas o callejeras. En 1975, cayó la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado en Perú. En 1976, la dictadura de Guillermo Rodríguez Lara, de Ecuador, fue depuesta después de un estado de agitación política y social. En 1982 y 1983, cayeron las dictaduras militares de Honduras y Argentina, respectivamente. La dictadura de Brasil finalizó en 1985. En Granada y Haití, países caribeños, fueron despuestas otras dos dictaduras. En el primer país, una invasión militar de Estados Unidos tumbó al gobierno militar socialista, y en el segundo, una rebelión popular derribó la dictadura de los Duvalier. En Nicaragua, una dictadura proestadounidense, dirigida por la familia Somoza fue destruida por una revolución, y la dictadura socialista que ascendió al poder tras el triunfo de esa revolución fue retirada del poder en 1990. En Uruguay, el gobierno de los militares se retiró del poder en 1985, en medio de la presión democrática de la sociedad. En 1989, la dictadura del General Manuel Antonio Noriega, que sostenía fuertes vínculos con el narcotráfico, fue derribada, como en Granada, por una invasión militar de Estados Unidos. Al año siguiente, la dictadura de Augusto Pinochet, de Chile, fue derrotada por la presión nacional y las elecciones del año anterior, después de un período de desapariciones forzadas. Como se ve, esta situación está viviendo la región árabe, aunque las dictaduras que han caído en esta zona del mundo, hasta el momento, solo han sido dos.


Sobre el futuro que le espera a las naciones árabes inmersas en olas de protestas y rebeliones, este es esperanzador, aunque no es tan seguro. Lamentablemente, no siempre la caída de un régimen antidemocrático y autocrático es el inicio de una democracia. Aunque en el caso de Libia y Argelia, podemos afirmar que si sus regímenes dictatoriales caen ante el empuje de las armas o la violencia callejera, respectivamente, estos hechos serían el inicio de sistemas democrático. En Libia, una dictadura de tendencia islámica y extremista gobierna al país, y los rebeldes que combaten a este régimen con las armas en las manos han manifestado su deseo de cambiar la situación de su país. De transformarlo en una democracia. En Argelia la situación no varía. Pero en naciones como Egipto y Yemén, la situación podría ser distinta. Para empezar, es necesario recordar que la dictadura de Mubarak era de tendencia islámica moderada, aliada en diversas ocasiones de Occidente, como sucedió en la segunda guerra del Golfo Pérsico (1991). Este dato podría precipitar a esas naciones hacia dictaduras islámicas de corte radical, y de sistemas integristas y militantes. El odio hacia la dictadura que gobernó al antiguo reino de los faraones hasta febrero de este año, podría extenderse también hacia el Occidente y sobre todo lo que representa. Esto es probable tomando en cuenta que gran parte de los manifestantes pertenecen a organizaciones islámicas integristas. En Yemén, la dictadura que actualmente gobierna representa una réplica asiática de la de Mubarak. Si esta dictadura cae, el destino de esa nación podría ser el mismo que el de Egipto. Por supuesto, estos finales no son seguros. Aunque las potencias occidentales mantuvieron cierta tolerancia hacia Mubarak, hacia la dictadura de Yemén y hacia la monarquía absoluta de Omán, esto no indica que el régimen que llegue al poder sea islámico radical. Bien podría ser un sistema democrático. No todos los que se oponen a esos gobiernos, dentro de Egipto, Yemén y Omán desearían sustituirlos por otras dictaduras, sean proocidentales o antiocidentales. Algunos desean lo mismo que los manifestantes de Argelia y los guerrilleros de Libia. Aunque es necesario recalcar que estos sectores democráticos si comparten con sus homólogos extremistas un cierto rencor y empatía hacia los gobiernos de las potencias occidentales.


Finalmente, sea cual sea la situación y el final de todas estas rebeliones, lo que ocurre será algo histórico. Lo que ocurre en el mundo árabe será recordado en relación a la región árabe, y no solo hacia un país en particular. Esta época de movimientos antisistema en varias naciones será difícil de narrarlos tomando en cuenta a una sola nación.

sábado, 29 de enero de 2011

EL México del pasado: rechazo en América Latina, ideal de imitación en Rusia





El México del siglo pasado no está muerto del todo. El México del siglo pasado subsiste en algunas costumbres comunes; en algunas deficiencias heredadas de ese pasado reciente, como el burocratismo excesivo; el enorme y costoso aparato burocrático; el estatismo en sectores clave de la economía como el petróleo y la electricidad; el sindicalismo corporativista y comprometido; el acarreo político de campesinos, obreros y otros sectores marginados; la compra de votos en elecciones; el populismo callejero de vendedores ambulantes; las obras de infraestructura costosas y mal construidas; el gangsterismo policiaco y los negocios ilegales como el narcotráfico y la piratería. El México del siglo pasado también subsiste en deficiencias que en aquel México habían sido herencia de otros pasados más remotos: la pobreza mayoritaria; la ignorancia general; la falta de cultura elemental y un estado de derecho nada confiable y totalmente vicioso.


Pues es ese México el que puede muy bien regresar, según algunos sectores y analistas, en diciembre de 2012. Es decir, en el mes y en el año en que tendrían lugar las elecciones federales presidenciales. En el año en que regresaría el Partido Revolucionario Institucional (PRI) al poder, de la mano de Enrique Peña Nieto (actual Gobernador del Estado de México) y de gran parte de la familia política que gobernó al vecino de Estados Unidos durante la mayor parte del siglo que ya se fue. Esta percepción la comparte gran parte de la opinión nacional. La victoria del PRI se ve en estos sectores como algo ya seguro, ante el radicalismo y el desprestigio del PRD y su famoso Peje y ante el gradualismo del PAN en el poder. Desde luego, esta percepción, si analizamos las cosas basados en datos y otras cuestiones, es equivocada. La victoria del PRI (con Enrique Peña como candidato o cualquier otro famoso dinosaurio priista) es posible, pero no es algo tan seguro como se piensa. Si observamos las cifras de las elecciones regionales y estatales del año pasado (2010), la mayor parte de las victorias del PRI se debieron al abstencionismo electoral. Esto fue notorio en Baja California, donde el PRI se hizo del poder en las presidencias municipales con una votación de un 30 % de los empadronados. Caso similar, aunque algo diferente por el hecho de que en ese estado también se eligió Gobernador, fueron las elecciones de Chihuahua. En ese estado el PRI y su candidato (César Duarte Jáquez, actual Gobernador) ganaron en medio de elecciones en donde solo votó entre el 30 y el 35 % de los empadronados. Aun así, el regreso del PRI al poder es posible, aunque no seguro como se piensa.

Pero subsiste la controversia de si el regreso del PRI al poder sería el regreso del sistema político que imperó en el México del siglo XX. Muchos pensadores aseguran que esto ya no es posible, aunque algunos sectores numerosos no están tan optimistas. Acerca de una posible victoria del PRI en 2012 y del regreso de su gobierno imperial y antidemocrático habló, en septiembre pasado, Mario Vargas Llosa. El intelectual que calificó al México del siglo XX como "la dictadura perfecta" sostiene las siguientes consideraciones: "No deseo que el PRI vuelva al poder en México, pero tengo la convicción de que, si sucede, no podrá ser el mismo, no tendrá el control absoluto, pues dudo que los mexicanos permitan otra vez esa manipulación de la vida pública de todo un país por un partido único". Estas palabras del escritor y novelista peruano dicen gran parte de la verdad. El PRI todavía conserva gran parte de su aparato corporativo y corrupto, y es mentira que haya cambiado en cuestiones democráticas. Pero a pesar de eso, y a pesar de que la democracia todavía no arraiga en los hábitos de la población mexicana, es verdad que el PRI ya no cuenta con tanto poder, y en ese sentido, el regreso del México del siglo XX no llegaría a tener éxito, al menos el México de los años 1929- 1988.


Independientemente de esta cuestión, el regreso del México del siglo XX es una cuestión de rechazo para ciertos sectores liberales, socialdemócratas y de una gran parte de la población. Sin embargo, mientras que en América Latina en general y en México en particular, el México del siglo XX es visto con malos ojos por personas como Vargas Llosa, Enrique Krauze, Roger Bartra, etcétera; en cambio, en los circulos altos del actual gobierno de Rusia, el México del siglo XX es un ejemplo a seguir e imitar, por varias razones. El México del siglo XX se observa en el panorama del círculo cercano a Vladimir Putin como un sistema ideal para conservar el gobierno sin compartirlo con la molesta oposición de todos los colores, pero bajo una apariencia democrática.

Acerca del particular, se hacen menciones tanto de la Rusia possoviética o poscomunista y del México del siglo XX como ejemplos de "autoritarismos competitivos". Es decir, de sistemas no democráticos pero en donde se realizan elecciones periódicas, en las cuales se permite participar a la oposición, pero en medio de aparatos e instituciones electorales manejados por el partido en el poder. Además del fraude electoral cuando la oposición gana, durante la campaña se aplica hostigamiento contra el candidato opositor, su familia y sus simpatizantes. Sistemas de dominio de una clase o familia política en el poder ejecutivo, pero en donde se respetan hasta cierto punto las libertades cívicas (como la libertad de expresión y manifestación), aunque a diferencia de las democracias, haya contra estas un clima más notorio de represión. La represión contra las manifestaciones en las calles y plazas es en estos sistemas casos de sangre y balazos muy comunes, pero la represión no siempre tiene lugar y se respetan ciertos mítines, marchas o concentraciones. Contra la libertad de expresión, se ejerce represión, pero también aquí existe un cierto respeto notorio en comparación a los autoritarismos de tipo militar o de plano a los totalitarismos. La represión contra la libertad de expresión suele ocurrir en los autoritarismos competitivos de manera distinta a los otros regímenes antidemocráticos: en lugar de cárcel, asesinatos, destierros, deportaciones o palizas contra periodistas e intelectuales, es común que ocurran amenazas telefónicas, obstaculizaciones para circular revistas o diarios, chantajes, juicios fiscales o bien, se cierran diarios y revistas. La represión se da, en síntesis, obstaculizando la circulación de revistas y diarios críticos o cerrando espacios de opinión a los disidentes del régimen. Aunque en los casos de autoritarismos competitivos más represivos si ocurren las otras formas de represión, pero no tan frecuentemente como en los sistemas totalitarios o de autoritarismo militar y solo contra activistas políticos o críticos demasiado radicales.

Entre los casos de sistemas de autoritarismo competitivo, además de la Rusia poscomunista y el México del PRI, están el Perú de Alberto Fujimori; Mozambique en la actualidad; la Venezuela de Hugo Chávez; el Cuba de Fulgencio Batista; Bielorrusia, Ghana y Senegal en los noventa, entre otros. El autoritarismo competitivo y antidemocrático, basado en un monopolio del poder pero con ciertas libertades fue una realidad en el México de la mayor parte del siglo XX, y parece ser una realidad en la Rusia de la era pos guerra fría.

El México del PRI, o del régimen "emanado de la revolución hecha gobierno" es mal visto entre grandes sectores de América Latina y de México en lo particular, pero es al mismo tiempo un espejo ideal de los miembros del actual régimen político ruso. Si para grandes sectores de la opinión nacional mexicana el regreso de un sistema estilo PRI sería un retroceso, ese mismo estilo quizá sería tolerable en la Rusia que aun recuerda la etapa del totalitarismo soviético comunista, con campos de concentración, hospitales psiquiátricos reservados para los disidentes, policía secreta controladora de la vida cotidiana, prohibición de emigrar y otros elementos que hacen al PRI- Sistema mucho más democrático y tolerable.

Este interés de Putin y su círculo cercano de políticos por el sistema que predominó en México durante el siglo pasado se deja asentado en un artículo publicado en noviembre de 2009 por Michael Iriarte llamado "México hoy, su futuro y su pasado como guía". El autor habla de retos y problemas que enfrenta el México actual pos PRI- Sistema. El autor revela que el diario británico Financial Times abordó el 19 de octubre de ese mismo año a Rusia, y se trató la cuestión política. Según el diario, aunque algunos se interesan por analizar el modelo chino como posible paradigma a seguir, a Putin y su camarilla les interesan otros países: Japón y México. En el caso de la nación americana, el período de interés es el siglo XX, o sea, el México del régimen de la revolución. El México del PRI interesa a Putin y su corte por el motivo ya mencionado: se trata de un régimen político longevo (el más longevo del siglo XX) en donde una familia política mantuvo el poder y el dominio de la política de la mano de un partido, pero bajo una apariencia democrática. El autor de la columna mencionada escribe lo siguiente:

"El grupo que crearía al PRI en 1929 llegó al poder trece años antes, por la vía armada y montado en el triunfo del carrancismo con la fundación del Partido Nacional Revolucionario, siendo este una asamblea de generales y jefes regionales convocados a ponerse de acuerdo para dejar de pelear a tiros por el poder y repartirlo mediante acuerdos políticos en el seno de la Familia Revolucionaria, siendo así que su naturaleza de concepción es para conservar el poder y no para ganarlo. En virtud de lo anterior, se puede afirmar que monopolizó el poder por 84 años ininterrumpidos, hazaña no igualada en el siglo pasado por ningún otro grupo político en el mundo".
En este mismo párrafo, Michael Iriarte afirma que los bolcheviques, y por lo tanto el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), tomó el poder en 1917, algunos años después que el grupo político que fundó el PRI, y lo dejó en 1991, tras la disolución de la Unión Soviética y nueve años antes de que el PRI perdiera el poder. El régimen comunista de la ex Unión Soviética, así como el régimen comunista de Mongolia, fueron los segundos regímenes mas longevos, después del PRI- Gobierno. El régimen priista fue así un régimen bastante longevo, más que cualquier dictadura de ese siglo. Y el autor del texto señala un hecho notorio: a diferencia del PCUS soviético, que desapareció al dejar el poder, el PRI sobrevive, aunque un sector enorme de sus miembros se pasaron a otros partidos (el PAN y el PRD, así como partidos menores).
El autor, antes de mencionar este detalle, escribe lo siguiente:

"Desde la perspectiva anterior, la longevidad del autoritarismo priista es mayor que la del totalitarismo soviético, de ahí el comprensible interés de algunos en el círculo de Putin por conocer la naturaleza del sistema político mexicano del siglo pasado".

Este interés de Putin y su grupo político por el sistema que imperó en México en el siglo pasado es algo que destaca, al tratarse de un gobierno de un pais lejano a México en geografía, cultura y hasta clima o ecosistema predominante (estepa en Rusia, desierto en México). El interés por el sistema priista fue algo común durante el siglo XX por parte de dictadores africanos y latinoamericanos, que hasta enviaron especialistas a analizarlo, según se ha afirmado. En Ecuador, José María Velasco Ibarra trató de fundar en su propio pais un sistema inspirado en el PRI. En la Argentina, hay quienes acusaron a los esposos Kirchner de pretender fundar un sistema corporativista y presidencialista tomando como guía al régimen que encabezó el PRI. En Rusia, el autoritarismo competitivo ha acercado su sistema actual al del PRI, pero el grupo en el poder no ha alcanzado el grado de control político que alcanzó la familia revolucionaria mexicana, que hasta 1988 no había reconocido triunfos de la oposición en gubernaturas. Además, en Rusia la oposición, a pesar del autoritarismo de Putin y del sistema político actual, tiene mas poder y puestos de elección popular que los que tuvo la oposición mexicana entre 1929 (cuando el régimen de la revolución se consolidó e institucionalizó) y 1988 (cuando el sistema político mexicano comenzó a democratizarse lenta y pacificamente). Las libertades políticas son mayores en la Rusia actual de lo que lo fueron en los años dorados del PRI- Gobierno. Pero es posible que esto cambie. El interés de Putin y su grupo o familia política por el régimen sui generis mexicano sería preferible para los rusos que todavía recuerdan el horror y el terror imperante en el sistema comunista. En cambio, un régimen como el mexicano cumpliría para Putin un sueño ideal de control y permanencia en el poder, pero sin asfixiar la vida cotidiana e intelectual, y sobre todo, conservando cierto prestigio, tanto en la Rusia misma como en otros lugares del mundo. La excepción serían las naciones democráticas, para las cuales un PRI- Gobierno sería un retroceso y un régimen intolerable.

Sea como fuere, si en la Rusia actual o poscomunista se lograra forjar un sistema como el priista en el México de la posrevolución, este quizá sería para los rusos mas tolerable que el sistema comunista que tuvieron, aunque esto no significa que ese PRI- Sistema ruso alcanzaría los mismos años de gobierno que tuvo su némesis latinoamericano. Y es bastante seguro que ese nuevo PRI- Sistema no gozaría, al momento de ejercer la represión política usual en el caso mexicano, de la misma indiferencia internacional que tanto ayudó precisamente al PRI en México. Esto por varias razones. Para empezar, el PRI- Sistema mexicano gobernaba en un pais que no era (como no lo es) una potencia militar mundial de tendencias agresivas e imperialistas. Rusia, mal que bien, sigue siendo una potencia militar, que de lograr un régimen autoritario igual o similar al mexicano, sería visto como una amenaza, y por lo tanto, la atención internacional de otros gobiernos y de los medios de información sobre lo que ocurriera en Rusia estaría a la orden del día. Y esto sin contar un aspecto importante que también ayudó al sistema sui generis mexicano: el PRI (o la familia que lo fundó y usó a este partido como instrumento de legitimación electoral) gobernó en una etapa en la que las dictaduras militares autoritarias o los regímenes totalitarios (como el de la URSS) eran más numerosos que los que aun predominan en el mundo actual. Esto fue un factor importante que hizo que México, a pesar de que durante el siglo XX era uno de los pocos paises más conocidos de América Latina, y uno de los más frecuentados por turistas, no atrajera tanta información política al resto del orbe. Esta indiferencia, unido a la fachada democrática de ese régimen, permitieron una desinformación acerca de la naturaleza del sistema político mexicano, que llegó a ser confundido con una democracia. La mayoría de la gente en Estados Unidos, Canadá y Europa veían a México en el sitio de Costa Rica, Puerto Rico, Venezuela y Colombia; es decir, un pais latinoamericano democrático (por supuesto, entre los políticos con información sobre México y académicos que estudiaban la política mexicana, el gobierno del PRI no era visto como democrático). En Rusia, ni siquiera la rotación de mandatarios como si de una democracia se tratara lograría ocultar la naturaleza represiva y antidemocrática de ese nuevo PRI- Sistema. Después de todo, la indiferencia internacional en el caso mexicano no fue del todo perfecta, hubo episodios que llenaron planas en períodicos de Canadá, Estados Unidos y Europa: es el caso de la represión y la masacre de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968, episodio que llegó a las pantallas de la televisión con imágenes a todo sonido y color. Otro caso fue el del fraude electoral cometido en Chihuahua en 1986. Esa manipulación y las posteriores protestas llegaron a las planas y a la televisión de Estados Unidos y Europa Occidental. En el caso del PRI- Sistema ruso, ni siquiera una masacre de corto alcance como la del 10 de junio de 1971 en las calles de la Ciudad de México pasaría inadvertida. Las circunstancias actuales son diferentes a las del siglo XX, para perjuicio de Putin y su camarilla.

domingo, 17 de octubre de 2010

ACERCA de un gran intelectual peruano






Hace cosa de menos de un mes, recibí una noticia que me alegró bastante, y que considero que es un gran acto de justicia política, social e intelectual: Mario Vargas Llosa, intelectual, novelista y escritor peruano nacionalizado español recibió el tan ansiado Premio Nóbel de Literatura. La noticia es de alegrarse considerando la figura de este hombre que ha sido famoso desde hace más de cuatro décadas, y además, si conocemos el largo tiempo que ha debido pasar para que su nombre figurara en las listas de los premiados por ese prestigiado galardón. Y es que en la literatura y las ciencias, el Premio Nóbel es algo así como el Oscar en el cine.

Mario Vargas Llosa. Un nombre que muchos conocemos (no solo los latinoamericanos), a pesar de no haber sido leido por casi todos los que saben de su existencia y de que es un literato aclamado y reconocido, con o si el Nóbel. Un hombre del que muchos escuchan y repudian sin saber realmente cual es su pensamiento.

Y es que Mario Vargas Llosa es un intelectual liberal. De esos que defiende el libre mercado, las libertades morales y religiosas, y además, los derechos humanos y la democracia. Un hombre que está contra todos los fanatismos (ideológicos, religiosos y nacionalistas). Un hombre que sin dejar de ser un patriota peruano, no confunde el amor a su país con el nacionalismo, esa ridícula y excluyente ideología que tanto daño ha causado en los siglos XVIII, XIX, XX y XXI. Un hombre que señala las cosas como son, que defiende puntos de vista considerados políticamente incorrectos, que no tiene pelos en la lengua para llamar pan al pan y vino al vino. Un hombre que no padece el síndrome de la incongruencia, como tantos intelectuales latinoamericanos y en general del Tercer Mundo que por un lado denostan a las dictaduras de "derecha" al mismo tiempo que siguen enamorados de Fidel Castro y otros dictadores de "izquierda". Mario Vargas Llosa, como señaló en reciente columna Jorge Fernández Menéndez, no es "el escritor que se regodea y fuma sus habanos con los Castro o sus clones menores que pululan por el continente".

Por ese y otros motivos, Vargas Llosa ha sido odiado, vilipendiado y hasta calumniado por esos escritores que cómodamente, en medio de lujos capitalistas y viviendo en los "infiernos" del mundo libre, se declaran comunistas, socialistas y representantes académicos de los trabajadores y campesinos, a pesar de que lo que tienen y gozan no podrían obtenerlo los campesinos y trabajadores de Cuba y esos "paraisos socialistas" por los que declaran amor. A Mario Vargas Llosa los intelectuales de la seudorevolución populista lo han calumniado llamándolo "conservador", "reaccionario" y además, "neoliberal" (y con este último calificativo muestran ellos su escaso conocimiento y su contradicción evidente al juntar esa palabra con las otras dos). Dicen que las personas juzgan de acuerdo a su condición. Quizá no siempre sea así, pero en la mayoría de los casos lo es. Como los intelectuales que defienden al autócrata de Cuba si defienden a dictaduras, ellos, en su escaso análisis, creen que los que se oponen a sus dictaduras aman a las otras. Para ellos, no ser castrista o maoista es ser pinochetista, hitleriano o franquista. Hasta se ha llegado al colmo de la idiotez política al decir que si Mario Vargas Llosa hubiera ganado la presidencia de Perú, la nación del antiguo imperio inca tendría por símbolo la svastica nazi. Una total mentira y una conclusión ilógica. Mario Vargas Llosa es un hombre que defiende la democracia, y que se opone a todas las dictaduras. Un hombre liberal, totalmente opuesto a una ideología antiliberal como lo es el nazismo. Pero dejemos estas consideraciones a los socialtotalitarios intelectuales del izquierdero.

A lo que hay que centrarnos, es a la noticia del Premio Nóbel. Una noticia que llega en un buen momento. En horabuena.

lunes, 4 de octubre de 2010

TLATELOLCO y el 2 de octubre: entre el mito y la historia











El pasado sábado 2 de octubre, se cumplieron 42 años de un suceso trágico en la historia contemporánea mexicana: la masacre de Tlatelolco, hecho ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas de la Unidad Habitacional Nonoalco- Tlatelolco, en la Ciudad de México. El suceso ocurrió el 2 de octubre de 1968, a diez días antes del inicio de los XIX Juegos Olímpicos en la Ciudad de México y dos meses después de haber iniciado un movimiento estudiantil que sacudió a la nación y cuestionó a gran escala la falta de libertades y la represión política del México alemanista de los años sesenta.


Los sucesos de Tlatelolco fueron divulgados al público de varios países, y en México se convirtió en un referente de la represión vivida en el país durante el largo régimen autoritario del siglo XX. Generalmente son los sucesos de Tlatelolco los que más se recuerdan cuando se habla de la situación política del México del siglo pasado, a pesar de otros sucesos de represión que también ocurrieron en ese contexto histórico, como la matanza contra manifestantes políticos en San Luis Potosí en 1961, la represión contra maestros de primaria y ferrocarrileros en 1959, la masacre de Chilpancingo el 30 de diciembre de 1960, la matanza de León el 2 de enero de 1946, la del 10 de junio de 1971 en la Ciudad de México, las desapariciones forzadas en los años setenta o el asesinato de líderes y activistas campesinos en esa misma década.


Para entender lo que pasó en Tlatelolco el 2 de octubre de aquel lejano año, es necesario entender el contexto histórico que dio lugar a los acontecimientos, o por lo menos, a la forma como derivaron. En 1968, hacía poco mas de medio siglo de que había iniciado el movimiento revolucionario de 1910, que terminó con la destrucción del México porfirista y el derrocamiento de la clase política y oligárquica que gobernaba al país en los albores del siglo XX. Después de un breve período de gobierno democrático bajo la administración de Francisco I. Madero y una breve restauración del régimen prerrevolucionario bajo la mano militar de Victoriano Huerta, la revolución terminó imponiéndose, o por lo menos la facción revolucionaria que había tomado el poder tras la huida de Huerta en 1914. Durante mas o menos quince años después de 1914, la facción revolucionaria que tomó el poder tuvo períodos de enfrentamientos internos, que incluso terminaron con el asesinato de un presidente, Venustiano Carranza, justamente el líder de esa facción cuando la lucha contra Victoriano Huerta. Sin embargo, para 1929, el dominio de la clase política surgida de la revolución estaba consolidado, las divisiones internas estaban superándose y el régimen estaba consolidándose. En 1929, por iniciativa del Jefe Máximo de la revolución y del régimen emanado de ella (Plutarco Elías Calles), se fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), que fungiría como una especie de "Secretaría Electoral del Gobierno" para regular las reglas de la lucha electoral y de los repartos de los puestos públicos entre los miembros de la Gran Familia Revolucionaria, esto a espaldas de las masas populares y en las altas esferas del gobierno.

En 1968, el régimen emanado de la revolución estaba en pleno auge. Sin embargo, este se había transformado a lo largo de los años. De ser un régimen militar y caudillista no muy diferente de muchos de los que abundaban al sur del Suchiate, a lo largo de los años treinta y cuarenta, el régimen evolucionó hacia tendencias civilistas, en donde los militares estaban subordinados a las instituciones y eran parte del sistema, pero no los amos del gobierno. Y se había transformado también en un régimen presidencialista, en donde la lealtad a una institución, la Presidencia, estaba por encima de la sumisión a un dictador o caudillo. El jefe del sistema y gobernante de México era sustituido por otro cada seis años, en un proceso electoral en el que el partido oficial, el anterior PNR que se había transformado en 1938 en Partido de la Revolución Mexicana y en 1946 en Partido Revolucionario Institucional (PRI), era no solo un participante más en las elecciones, sino también el que contaba los votos, controlaba las instituciones electorales y contaba con facilidades enormes para cometer fraude electoral en las ocasiones que lo ameritaban. Un régimen autoritario de tendencia civil y fachada democrática que sería bautizado con diferentes nombres como la dictadura orgánica por José Fuentes Mares; la dictadura institucional por varios politólogos; el PRI- Gobierno o PRI- Sistema por sus críticos o el mas moderno y conocido de la dictadura perfecta por Mario Vargas Llosa.


El PRI contaba también con la ventaja del voto dividido. Existían elecciones en todos los niveles de gobierno. Se hacían para "elegir" al Presidente, a los gobernadores de los estados, a los presidentes municipales y a los presidentes seccionales. Los ejidos, tierras agrarias colectivas, elegían a los comisarios sin necesidad de partidos y por medio de elecciones de voto abierto, en donde los caciques contaban con la ventaja del miedo y la intimidación contra los incomformes. En las elecciones para puestos de "elección popular", el PRI contaba, además de las ventajas ya mencionadas, con la ayuda de partidos paleros o satélites, que apoyaban a los candidatos priistas o servían para dividir a la oposición real y restarle votos. También para difamar a la oposición creando rumores y caluminas contra los candidatos oponentes. Entre los ejemplos de este tipo de partidos está el denominado Partido Popular Socialista (PPS) fundado por Vicente Lombardo Toledano en 1948. Incluso, existió un partido político "opositor" fundado en la Secretaría de Gobernación, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). Mientras tanto, partidos realmente opositores como el Partido Comunista Mexicano (PCM) y la Unión Nacional Sinarquista (de tendencia conservadora y franquista) actuaban en la clandestinidad y sin poder participar en las elecciones, debido al carácter verdaderamente opositor y de claras tendencias radicales. En cambio, el Partido Acción Nacional (PAN), de carácter moderado tanto en su ideología de centroderecha como en su actuación, podía participar en las elecciones, y le servía al gobierno para proyectar una imagen de "revolucionario" enfrentada a la "derecha" heredera de los conservadores del siglo XIX y de los restos del porfirismo. El PAN enfretaba no solo al PRI, sino también a todo el régimen junto, y no las llevaba consigo. Aparte de no recibir dinero del presupuesto (como lo recibía a raudales el PRI y sus aliados), aparte de no poder utilizar a los medios electrónicos y de recibir hostigamiento durante la campaña, el PAN enfrentaba la dificultad de seleccionar representantes de casillas, y eso tanto por el temor de algunos como por las dificultades que la misma ley electoral imponía. Eso sin contar el fraude electoral que en no pocas ocasiones, sobre todo en elecciones municipales y para diputados, le arrebataban el triunfo. Sin embargo, el régimen impuso un sistema autoritario en donde en raras ocasiones y para guardar las apariencias, se permitía la llegada de panistas a administraciones municipales, o la inclusión de algunos diputados panistas, tanto en los congresos estatales como en la propia cámara baja del congreso federal. Como se ve, Luis González de Alba, uno de los líderes del movimiento del 68, tiene razón al afirmar que la revolución mexicana (o el régimen emanado de ese movimiento) era más generoso y democrático que el que se impuso en Cuba con la revolución de Fidel Castro, que todavía al comenzar la segunda década del siglo XXI no permite la llegada de opositores a puestos públicos ni siquiera en administraciones locales.

El caudillismo y la figura del dictador eran inexistentes en el México de los años sesenta. En su lugar, como ya se explicó líneas arriba, estaba la figura de un Presidente de la República que elegía a su sucesor, a los gobernadores y a no pocos senadores y diputados federales. Los gobernadores imponían a la mayoría de los diputados locales y a los presidentes municipales (excepto en casos donde se reconocía el triunfo de un panista, estos funcionarios municipales eran empleados fieles a los gobernadores). El autoritarismo era institucional en el México de la posguerra, pero en muchos municipios (sobre todo varios rurales y atrasados) gobernaban caciques; hombres fuertes que controlaban a sus localidades por medio de la violencia de pistoleros, del control de la economía en su región y de la protección de los gobernadores. El autoritarismo personalista subsistía en el México rural, el de los pueblos, villas y rancherías pequeñas, atrasadas y analfabetas.

La represión y la censura no solo existía en el México de los años sesenta en la política. También en el arte y en la vida social y cultural. El régimen priista (que llegó al poder antes de la fundación del partido que le dio ese nombre) nunca tuvo tentaciones totalitarias ni nada por el estilo. Nunca creo un sistema basado en un control total del pensamiento y de las costumbres, pero si creo un sistema piramidal y autoritario, en donde el partido oficial no solo tenía el control de las elecciones, los sindicatos oficiales y legalizados y el poder judicial, sino también ejercía un férreo control en la educación primaria y secundaria (por medio de la historia patria, los planes de estudio y a partir de 1959 de los libros de texto obligatorios, gratuitos y únicos), de los medios electrónicos y en cierto grado de la prensa, la cultura y las costumbres sociales. Los conciertos de rock estaban prohibidos y los lugares donde esta música se tocaba eran constantemente clausurados, además de que las personas que estaban en el local eran detenidas y llevadas a la delegación, en donde se les encarcelaba y se les soltaba después del discurso moralizante en donde la dignidad de la persona quedaba pisoteada por las autoridades, como lo describe José Agustín en un libro sobre el México de los años 1940- 1970, y como lo reflejan dos populares películas de Cantinflas. La revista Playboy era confiscada, aunque se vendía de manera clandestina. La censura en el cine no solo incluía películas de corte político y crítico, como La Sombra del Caudillo, sino que se extendía a escenas de películas consideradas atrevidas o de plano a la total prohibición y exhibición de determinadas cintas. En las calles, la policía detenía a jóvenes que llevaran el cabello largo, o que vistieran con ropas escandalosas e impropias para la moral conservadora. En ciudades medianas, chicas o pueblos la policía detenía o golpeaba constantemente a jóvenes que transitaran por las calles en altas horas de la noche. La llamada paz social limitaba severamente las libertades, sin llegar al autoritarismo militar.


En este contexto se desarrolló el movimiento estudiantil. Un movimiento que comenzó por la indignación de estudiantes de la capital del país ante la brutalidad de la policía en un enfrentamiento entre estudiantes. A fines de julio comenzaron las manifestaciones y los enfrentamientos entre policías y estudiantes. El día 30 de julio, soldados tumbaron de un bazukaso la puerta de un colegio preparatoriano. La violación de la autonomía universitaria indignó al estudiantado y a otros sectores de la clase media. El movimiento se expandió a varias escuelas de la capital (preparatorias y centros de educación superior) y se formó un órgano rector: El Consejo Nacional de Huelga (CNH), con representantes de diversos centros de estudio y profesores. El movimiento tuvo eco en estados del interior. De ser un movimiento local contra la brutalidad policiaca, se transformó a un movimiento de influencia más allá de la Ciudad de México y un fenómeno político. Los estudiantes se rebelaban contra las formas y el autoritarismo social de la época. La libertad, o la idea de libertad fue la demanda principal, y esto se deja sentir en el pliego petitorio. Sin embargo, contra lo que ahora se cree, el movimiento no fue de tendencia democrática. Era libertario, pero nunca plantearon el problema de la falta de democracia electoral. Eso no estaba en su horizonte. La falta de libertades sociales y políticas era consecuencia principalmente de la falta de democracia electoral, y en teoría a esa conclusión debieron llegar los estudiantes que se manifestaron contra el sistema, pero por una extraña razón, nunca llegaron a esa conclusión. Exigían libertades sociales y políticas, pero no pedían nada relacionado con democracia en las instituciones. La democracia electoral estaba alejada de las preocupaciones de la mayoría de los mexicanos. Solo existía esa idea entre los panistas y ciertos intelectuales críticos como Daniel Cossío Villegas. Ese es uno de los mitos que se han creado en torno al movimiento estudiantil.


El movimiento se desarrolló entre julio de 1968 hasta octubre. La represión no se hizo esperar. Comenzó desde agosto de manera destacada. Los medios electrónicos difundían ataques contra los estudiantes. En la versión oficial, el movimiento era una conspiración internacional para provocar desórdenes, sabotear las olimpiadas y tomar el poder. Se acusaba a la CIA, la KGB y otras instituciones secretas. Existían acusaciones de que el movimiento era instigación del comunismo internacional, aunque el sector izquierdista del régimen (PPS) acusaba al imperialismo estadounidense. El movimiento, en la versión de Vicente Lombardo Toledano, era obra de la CIA. El 18 de septiembre, Ciudad Universitaria fue tomada por el ejército y aprehendidos los estudiantes presentes. Entre el 21 y el 24 del mismo mes, la policía y los estudiantes se enfrentaron en Zacatenco, la Vocacional 7 y otros lugares. El 27 de septiembre se convocó a un mitin en la Plaza de las Tres Culturas.


El Miércoles 2 de octubre el mitin comenzó alrededor de las 5:30, según varias fuentes. La plaza estaba rodeada por soldados, y había policías en el sector. Según algunos testigos, había en el edificio Chihuahua (donde estarían los líderes) personas de guante blanco. Eran los miembros del Batallón Olimpia, formado para reprimir con motivo de las olimpiadas. Los líderes del movimiento habían decidido suspender una marcha al Casco de Santo Tomás. A las 6:10, dos helicópteros dejaron caer luces de bengala en la plaza. Fue entonces cuando según varias versiones, arreciaron los disparos. Al parecer, pistoleros del Batallón Olimpia y agentes de la policía dispararon para dispersar a la multitud y acabar con el mitin, pero los soldados que rodeaban la zona, creyéndose agredidos, dispararon a los edificios. Se produjo una balacera en donde murieron o resultaron heridas varias personas, entre policías, estudiantes y curiosos. La balacera duró varios minutos, y en la noche se produjo otra de menor duración. La policía y el Batallón Olimpia detuvieron a varios líderes, como González de Alba, Gilberto Guevara Niebla, Miguel Eduardo Valle Espinoza "el Buho", Sócrates Amado Campos Lemus y Arturo Martínes Nateras. También hubo detenidos entre los activistas. El ejército ocupó Tlatelolco y la plaza durante algunos meses. Este suceso fue minimizado por el gobierno, la prensa oficialista, la radio y la televisión de la época, pero en cambio, fue exhibido en otros países del mundo por medio de sus agencias noticiosas. El suceso no produjo rebelión general contra el gobierno, e incluso diez días después la XIX Olimpiada fue inaugurada con bombo y platillo, pero la matanza produciría cambios en el país. Además de la literatura que generó, el movimiento influyó en la formación de partidos de izquierda socialista en los setentas y desafíos sociales que abrirían ciertas libertades en las décadas siguientes.


Sin embargo, acerca del movimiento estudiantil persisten algunos mitos. Como el de que era un movimiento de carácter democrático. O también, la idea de que el movimiento estudiantil fue el inicio de la caída del régimen autoritario. Es verdad que el movimiento estudiantil de 1968 impactó en la historia de México, y sin duda generó transformaciones sociales y políticas. Logró abrir un poco los estrechos controles autoritarios para la legalización de partidos opositores de tendencias socialistas y del PCM, amén de vencer hasta cierto punto la falta de libertades en las cuestiones sociales. Pero no fue el inicio del lento proceso de democratización política. Definitivamente, la democratización de México comenzó a partir de los movimientos cívicos y electorales de los años ochenta: Chihuahua 1986, las protestas del 88, el neopanismo en Sonora, Coahuila, Sinaloa y Baja California, los movimientos sociales producto del terremoto del 85 y la lucha por la libertad de expresión de algunos medios impresos durante los años ochenta. El 68 mexicano y Tlatelolco forman parte de un proceso importante de la historia todavía reciente, pero la historia se confunde a menudo con el mito formado en torno a ese episodio. Sería bueno hacer una revisión historiográfica tan profunda como en el caso de la Conquista, la Independencia o la Revolución.

jueves, 16 de septiembre de 2010

LOS mitos de la independencia de México







Hoy 16 de septiembre de 2010 se conmemoraron 200 años del inicio de la lucha de independencia de México, en aquel entonces Reino de Nueva España. El México actual es muy diferente del de en ese entonces. Además del nombre, en aquel 1810 México no era una nación independiente (era colonia de España, y por cierto, la colonia más rica de la Corona Española). Era un país en donde la mayoría católica era más abrumadora que hoy en día. México contaba con una clase media muy reducida (formada por pequeños industriales, comerciantes y rancheros; además de intelectuales y sacerdotes); una aristocracia rural en su mayoría y de reminiscencias feudales, y una mayoría pobre, rural y analfabeta. Fue ese país el que el 16 de septiembre de 1810 entró en una etapa sangrienta de guerra que concluyó en la independencia nacional.


Sin embargo, en la cuestión de la independencia de México existen muchos mitos. En una entrada anterior mencioné algunos de estos. Por ejemplo, el famoso grito de Dolores (una arenga pública para rebelarse contra los españoles) no fue el 15 de septiembre. Fue en la madrugada del 16. Tampoco es el inicio de la independencia de México. Fue el inicio de la lucha que concluyó en la independencia, pero no fue el principio de ella. De hecho, como ha señalado el escritor mexicano Luis González de Alba, a menos de un año de iniciada la rebelión de Miguel Hidalgo, tanto él como sus principales acompañantes fueron hechos prisioneros y fusilados. La lucha continuó, es verdad. Con diferentes personajes y caudillos (Morelos, Mina, Vicente Guerrero, etcétera). Sin embargo, es precisamente ese dato, el de que la lucha continuó después de ejecutado Hidalgo en Chihuahua, el que muestra que el 16 de septiembre de 1810 no es el inicio de la independencia de México. De lo contrario ¿porqué tendría que lucharse por la independencia si se supone que ya se había logrado con el grito de Dolores?


La independencia de México (en ese entonces Nueva España) se logró once años después de que hubo ocurrido el grito de Dolores. Ocurrió el 27 de septiembre de 1821, gracias a una negociación política de Agustín de Iturbide con Don Juan o Donojú, y a los tratados celebrados en Córdoba, Veracruz, el 24 de agosto de 1821. Ocurrió como consecuencia de esa negociación, ese tratado y a la habilidad y astucia de Agustín de Iturbide. También, al famoso Plan de Iguala que Iturbide ideó a principios de año. La independencia de México es obra admirable del genio de un caudillo militar, Iturbide. El, y no el sacerdote Hidalgo, es el verdadero Padre de la Independencia, y si se quiere, de la patria. Esos son los hechos históricos, le pesen a quien le pesen.


Esos mitos fueron los que mencioné en la entrada anterior acerca de la independencia. Pero existen otros. Por ejemplo, es dudoso que la lucha que concluyó en la independencia se iniciara con ese fin. Existe la teoría de que Miguel Hidalgo no deseaba realmente la independencia del país respecto de España. O mejor explicado, no deseaba la independencia definitiva de Nueva España respecto a la Madre Patria. Cuando la rebelión de Miguel Hidalgo se inició, España había sido invadida por la Francia de Napoleón Bonaparte. El rey Carlos IV y su sucesor, Fernando VII (ambos de la dinastía de Borbón, a la que pertenece el rey actual Juan Carlos I) habían cedido la corona a un hermano del emperador francés, de nombre José, y España estaba en plena guerra contra los invasores desde el 2 de mayo de 1808.


Como consecuencia de estos acontecimientos, en España y en sus colonias de ultramar se formaron grupos de defensa y juntas para determinar las acciones a seguir. Algunos grupos en la Nueva España y en general en Hispanoamérica sostenían la idea de que las colonias debían separarse mientras durara la invasión gala en la península Ibérica. Esto con la idea de salvar el honor de la Corona y a los territorios americanos de la bota de Napoleón, un dictador y emperador de ideas revolucionarias y liberales. Pero cuando la invasión hubiera sido derrotada y expulsados los franceses, las colonias se someterían de nuevo bajo el dominio de la dinastía que antaño también había gobernado a Francia. Entre los partidarios de estas ideas probablemente estuviera el cura Hidalgo. Es relevante que en el famoso grito del 16 de septiembre Hidalgo incitara a la rebelión contra los españoles bajo la idea de que estos se habían entregado a los franceses. También, es de hacer notar que uno de los gritos de la rebelión fuera el famoso Viva Fernando VII, algo así como si durante la lucha por la independencia de Estados Unidos George Washington hubiera gritado vivas a favor de Jorge III, rey de Inglaterra cuando la lucha por la independencia de las Trece Colonias que formaron a Estados Unidos.

La lucha por la independencia de México quizá no inició con este propósito: el de lograr la independencia definitiva. Si es así, pues es paradójico que el personaje central de la primera fase, Hidalgo, fuera enaltecido en el futuro por los liberales, el porfirismo y el régimen emanado de la revolución, además de los gobiernos panistas, pues entonces la rebelión del cura de Dolores fue contra los principios y las ideas liberales. Miguel Hidalgo sería entonces un reaccionario conservador, algo así como los enemigos de los liberales que lo enaltecieron a mediados del siglo XIX.


Por supuesto, como mencioné líneas arriba, esto de que Hidalgo iniciara una rebelión a favor del dominio del rey de España sobre Hispanoamérica es una sospecha. Y lo es porque si bien es raro que el personaje gritara vivas a favor de Fernando VII y además incitara a la rebelión con la consigna de no caer bajo el dominio de la Francia revolucionaria, también es conocido entre los estudiosos de su biografía que sostenía algunas ideas que iban contra los dogmas de la iglesia católica y de la España monárquica y conservadora. Tales como el de que el adulterio no era pecado mortal (se cree que el cura tuvo algunos hijos, y de hecho existía hacia 1810 una sobrina que supuestamente, según las malas lenguas, era su hija). Celebraba tertulias y fiestas en su casona de Dolores, muchas de ellas de forma poco ortodoxa frente a la moral personal pregonada por el clero de la época. A principios de la década de 1800, se le abrió un juicio en la Inquisición, que no pasó a mayores (este proceso se le volvió a abrir en 1811, cuando estaba aprehendido en la ciudad de Chihuahua). Por este motivo, existe la duda respecto a sus verdaderos deseos e ideales cuando incitó a la rebelión en Dolores.

Sea como fuere, es un hecho que el capítulo de la independencia de México requiere de una revisión historiográfica rigurosa. Una revisión tan rigurosa como el capítulo de la revolución mexicana, del cual se celebra en este año el centenario de su inicio. Como también merecen esa rigurosa investigación otros capítulos y episodios de la historia mexicana, tales como el de la conquista, la colonia, el porfiriato o hasta la invasión y la guerra contra Estados Unidos. Los mitos subsisten en la medida en que escacea una escuela verdadera de historia científica.