domingo, 1 de agosto de 2010

CHÁVEZ: ¿El principio del fin?




El jueves 22 de julio, el autócrata de Venezuela, Hugo Chávez, rompió relaciones diplomáticas con el vecino país de Colombia, debido a las denuncias presentadas por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez ante la Organización de Estados Americanos en el sentido de que Chávez alberga en territorio venezolano a terroristas colombianos pertenecientes a la siniestra organización llamada "Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia" (FARC). No es la primera vez que Chávez entra en conflicto con el gobierno de Colombia. Desde 2002, año en que Uribe accedió al poder, Chávez ha agredido sistematicamente a Colombia. Y tampoco es la primera vez que Chávez es señalado como mecena de terroristas colombianos. Como se recordará, cuando el campamento de las FARC en Ecuador fue bombardeado por la Fuerza Aérea colombana el 1 de marzo de 2008, Chávez fue señalado en algunos de los documentos encontrados en las computadoras de Raul Reyes, cabecilla muerto en el ataque. Chávez recientemente fue acusado por un juez español de apoyar a terroristas colombianos y etarras para cometer crímenes en territorio español. Ademas, y por si hubiera dudas, Chávez ha alabado públicamente a las FARC, señalandolas como fuerzas revolucionarias admirables.


Como se ve, la denuncia del gobierno de Uribe no pone al descubierto el hilo negro. Sin embargo, ha colmado la paciencia del dictador de Venezuela. El jueves 22 de julio, es un espectáculo televisado (como los que acostumbra Chávez), acompañado del futbolista argentino Diego Maradona, entre plática y análisis con el conflictivo jugador de la selección gaucha, el residente de Miraflores rompió relaciones con la nación vecina, con la que comparte un libertador en común y una historia pararela. Y no solo eso. Chávez además, ha enviado tropas a la frontera con Colombia, según el, para defender a la nación en caso de un ataque militar. Otra de las fantasías de Chávez que podrían llevarlo a la ruina. Chávez desea constantemente un conflicto armado con Colombia que le traiga glorias militares, aunque el ignora que en realidad le llevaría a la pérdida de prestigio (de por si ya dañado) y hasta podría ocasionarle una revolución que acabaría con su gobierno.


Acerca del gobierno de Chávez, ha habido discuciones serias en torno a su naturaleza actual y a la posibilidad de que pueda alcanzar en Venezuela más poder. Algunos consideran al gobierno de Chávez como una democracia cada vez más acotada. Según ellos, todavía no se puede hablar de una dictadura en Venezuela. Otros consideran al gobierno de Chávez como una dictadura en funciones, que si bien todavía es lo suficientemente débil como para eliminar a gobernadores de oposición, ya tiene el control del congreso, el poder judicial y las elecciones, para manipularlas en caso de una victoria de la oposición en elecciones presidenciales. También se discute si Chávez alcanzará a ser un dictador del estilo de su amigo y compañero Fidel Castro, o si solo se quedará en el intento.


En lo personal, quien esto escribe considera que el gobierno de Hugo Chávez Frías ya se ha convertido en una dictadura. Es falso que todas las dictaduras sean sociedades militarizadas donde no existen elecciones, o si las hay, son enteramente manipuladas mediante el fraude electoral. Hay dictaduras mas fuertes y otras más débiles. La clave está en si existen todavía posibilidades de que la oposición derribe a un gobierno mediante elecciones y sin que se intente escamotear el triunfo mediante el fraude; es decir, sin que haya de por medio protestas electorales y una revolución callejera que derivara en bloqueos de carreteras y avenidas, tomas de edificios gubernamentales, puentes o aeropuertos, huelgas generales y choques violentos contra policías, soldados y grupos de choque.


En Venezuela esto ya no es posible. Chávez ha controlado siempre el congreso nacional, en un principio mediante mayoría obtenida en elecciones democráticas. Sin embargo, y abusando de esa ventaja, Chávez promulgó en 1999 una nueva constitución que le dio más poder. Esa misma constitución la fue reformando con el pasar de los años. Por medio de ello, su gobierno ha obtenido el control del poder judicial, de algunos medios electrónicos y por fin, de los órganos electorales y el desarrollo de las elecciones (esto último se dio sobre todo después del conflicto que casi lo derroca en abril de 2002). Actualmente, el gobierno de Chávez tiene que tolerar victorias de la oposición en gubernaturas, en el congreso y en gobiernos locales, pero ya no es posible pensar que Chávez deje el poder de manera democrática y sin una revolución (armada o callejera). Y no solo porque Chávez no es un demócrata, sino porque el desarrollo de las elecciones ya corre a cargo de instituciones controladas por una mayoría gubernamental; o bien, instituciones acotadas por el poder ejecutivo (del cual Chávez es cabeza). Es difícil pensar que Chávez no haga uso de ese aparato en caso de una victoria de la oposición en elecciones presidenciales.


Sin embargo, es verdad que el gobierno de Chávez aun no es una dictadura militarizada, ya no digamos como la de Fidel Castro en Cuba, sino ni siquiera como la de Augusto Pinochet en Chile. Vaya, ni siquiera como la de dictadores menos represivos como Manuel Apolinario Odría en Perú, o Gustavo Rojas Pinilla en Colombia (justamente la nación con la que Chávez ha entrado en conflicto casi armado). El gobierno de Chávez, a pesar de su autoritarismo y de su control de las elecciones, el poder judicial y a través de esto, del congreso, tiene que tolerar elecciones en las que la oposición participa. No es imposible afirmar, incluso, que el gobierno de Chávez, pese a que su líder es admirador de Fidel Castro, sea todavía mas democrático y tolerante con la oposición que el gobierno de Fulgencio Batista Zaldívar en Cuba, otro dictador que aplicó una represión alejada del militarismo sudamericano, que incluso toleraba la existencia de organizaciones de oposición, pero que que hasta el final (en 1958) controló los gobiernos de las Provincias en manos de hombres clave del régimen (a pesar de permitir elecciones, las cuales eran manipuladas). El gobierno de Chávez es todavía más débil y democrático que el de aquel dictador caribeño de los años cincuenta.


La pregunta que muchos se hacen es si Chávez alcanzará a ser un dictador del estilo de Fidel Castro, o cuando menos, del estilo de los dictadores sudamericanos de los años setenta. Y aquí la respuesta es un rotundo no. Esto por muchas razones que hay que analizar. Es posible que Chávez adquiera mas poder, y que establezca una sociedad en la que ya no existan gubernaturas en manos de la oposición, y que el conflicto actual contra Colombia no sea el principio del fin de su gobierno, como se pregunta el título de esta entrada. Sin embargo, aun si eso sucediera, Chávez jamás podrá establecer una dictadura que elimine las elecciones (tendrá que tolerar estas, aunque cada vez sean mas fraudulentas) y deberá convivir con gobiernos locales de oposición. Nunca podrá controlar totalmente a la prensa. Es posible decir, incluso, que Chávez apenas rose en poder al gobierno dictatorial de Batista o al sistema político PRI en México, al que Mario Vargas Llosa calificó, con mucha razón, como la "dictadura perfecta". Probablemente su gobierno deba tolerar a la oposición mas de lo que lo hiciera Batista, y esto ya dice mucho.


¿Que impedimentos tiene Chávez para no poder alcanzar a establecer una dictadura militar? Se puede decir que el contexto histórico que vive Venezuela ya no le permitirá dar el salto hacia el tipo de gobierno que Chávez añora. Las circunstancias mundiales también le son desfavorables. Veamos punto por punto.


1) Para empezar, Chávez no gobierna sobre una potencia militar. Venezuela es una potencia militar de tipo regional (solo en América Latina) pero no mundial. Y el gobierno dictatorial de Chávez no cuenta con el apoyo logístico de ninguna potencia para poder establecer una dictadura militar. Por un lado, Estados Unidos, Canadá, Australia y los países europeos no lo apoyan por obvias razones. Japón tampoco lo hace. Estos paises lo ignoran por completo (y Estados Unidos lo acota de manera sutil). Por otro lado, Rusia es una potencia que le presta cierta atención debido a la rivalidad que aun tiene contra Estados Unidos, pero no llega a más. Actualmente Rusia tiene muchos problemas internos que resolver como para prestarle demasiada atención a un lejano país latinoamericano. Además, el gobierno actual de Rusia ya no es el régimen comunista que existió en el pasado. Ya no tiene el mismo poder como para apoyar a Venezuela sin que esto ocasiones escándalos en Rusia. Finalmente, China podría ser esa potencia (es una dictadura que compite en dominio mundial contra Estados Unidos). Si embargo, China está mucho más interesada en consolidar su dominio en Asia Oriental que en participar en una aventura armada en América Latina. Y compite contra Estados Unidos mas en el aspecto cultural, tecnológico y económico que en el plano militar. China le hace oídos a Chávez, pero en general también lo ignora.


2) Es verdad que el no tener el apoyo de una potencia militar no es un impedimento para que Chávez convierta a su nación en una satrapía militarizada. Pero es un factor que unido a otros, le impide hacerlo. Y un segundo factor está en el contexto histórico que vive Venezuela y en general, el continente americano. La sociedad civil de Venezuela y de América Latina es mucho mas participativa y atenta que en el pasado. Es verdad que en el caso particular de Venezuela, la situación económica y política en los años noventa estuvo muy deteriodada, lo cual posibilitó el triunfo del candidato antisistema Chávez. Y es verdad que ese deterioro le permitió a Chávez establecer un gobierno cada vez mas dictatorial, pero la sociedad civil está en una situación muy diferente a la de los años setenta. Chávez ha sido combatido por un gran sector de la sociedad civil. Tarde o temprano, el pueblo venezolano se cansará de tolerar a su gobernante. La sociedad civil nunca lo apoyará en el intento de establecer una sociedad militar. Ya ha empezado a manifestarse, y cada vez con mas adeptos. Esta situación, mas el hecho de que a diferencia de Cuba, Venezuela no sea una isla, le impedida a Chávez alcanzar su sueño. La tecnología electrónica (el internet y otros aparatos modernos) contribuyen en mucho a alejar a Hugo Chávez de su sueño.


3) Además de estos impedimentos que tienen que ver con el contexto histórico y las circunstancias mundiales, hay otro factor muy importante, que también es mencionado una y otra vez. Y esto tiene que ver con la personalidad de Hugo Chávez. El hombre que gobierna a Venezuela no tiene la personalidad de un dictador militar. No tiene el talento histriónico propio de los dictadores militares. Chávez, y esto hay que decirlo, es un payaso mediático metido a la política. Aun si los otros dos factores no estuvieran presentes, Chávez nunca podría ser un dictador de una sociedad militarizada (solo de una sociedad autoritaria con un número considerable de libertades, como hasta ahora). Chávez es astuto, no cabe duda. Lo suficiente como para haberse convertido en el líder de un grupo que ahora detenta el poder. Es lo suficientemente poderoso como para haberse convertido en un dictador bastante blando, y probablemente alcance mayor poder, pero no pasará a mas. Por mas que lo intente, su personalidad no inspira miedo, ni siquiera el respeto que se le tiene a un general en guerra. Solo inspira esperanza en ciertos sectores populares a los que utiliza, y risa en las demás personas. Es un hombre que constantemente insulta, convierte los pleitos con otras naciones en trifulcas personales, hace payasadas aquí y allá y el ridículo en no pocas situaciones. Como dijera en uno de sus programas el comentarista peruano Jaime Bayly, Chávez, cuando abre la boca para divertir a la gente, lo hace muy bien, mejor que Don Francisco el de Sábado Gigante Sensacional. Chávez es un animador mas que un dictador en cuanto a imagen se refiere.


Este aspecto es también mencionado por el historiador mexicano Enrique Krauze en su mas reciente libro: El poder y el delirio, de 2008. Es un libro de análisis del chavismo, de la personalidad y la biografía de Chávez y su impacto actual. En uno de sus capítulos finales, Krauze analiza la capacidad de Chávez en cuanto al tema de si el dictador venezolano podría seguir los pasos de su padrino político: Fidel Castro. Krauze parafrasea a Karl Marx, el pensador del socialismo científico. En una de las frases célebres de aquel pensador alemán, se sostenía la idea de que "la historia se repite dos veces: una como tragedia y otra como comedia". Krauze concluye en que si Fidel es la tragedia, Chávez es la comedia (de Fidel y de su historia). El famoso biógrafo analiza la personalidad de Fidel Castro en comparación a Chávez. Fidel es un tirano despreciable para cualquier demócrata y liberal, pero una máquina fría, calculadora y carismática al fin. Un hombre serio que inspira admiración, respeto o temor. Un hombre que si bien toma a título personal una crítica a la situación de su país (Cuba), responde de manera tal que parezca que Castro está denunciando un complot contra la isla. Un hombre que denuncia conspiraciones basadas en poner a Cuba como el objetivo principal (estos dos últimos enunciados no los menciona Krauze, pero puede entenderse del texto que mencionamos). Chávez, en cambio, personaliza los conflictos con otras naciones. Insulta a título de agravio personal y utiliza adjetivos vulgares, siempre poniendo en el centro de la atención su persona mas que a su nación. Krauze menciona que Chávez ve en Fidel un a un padre, pero se pregunta si muy en el fondo Castro verá en el demagogo sudamericano a un hijo digno de su padre. Yo creo que no es así.

Definitivamente, Chávez nunca podrá convertirse en un dictador militar. Solo ha llegado a ser un dictadorzuelo bastante blando para los parámetros de, ya no digamos un Pinochet o un Videla, sino mas bien un Omar Bongo, un Odría, un Carlos Castillo Armas, etcétera. No solo las circunstancias mundiales y el contexto histórico de la mayor parte de América Latina está contra su sueño, sino también su personalidad folklórica de animador de programas de comedia. El sueño de Chávez de convertirse en el segundo Fidel Castro es solo eso: un sueño guajiro que nunca alcanzará. En cambio, Hugo Chávez podría estar acelerando su caída con la guerra que quiere librar contra Colombia. El conflicto actual con la nación vecina podría ser el principio del fin de Hugo Chávez y su gobierno autoritario. Quizá Chávez no vea su caída tan rápido como piensan quienes creen que Venezuela es aun una democracia, pero si es seguro, en cambio, que Chávez caerá de un tiempo a otro. Con sus locuras, Chávez está cavando su propia tumba política.






viernes, 23 de julio de 2010

EL mundial 2010: de la pasión a la fiesta




El 11 de julio de 2010 terminó, después de un partido final disputadísimo entre Holanda y España (en el que el segundo país resultó el campeón por primera vez en la historia) la XIX Copa Mundial de Futbol, evento realizado en Sudáfrica. Fue una serie de competencias entre países muy interesante y emotivas, como lo son todas las Copas mundiales de futbol y las olimpiadas. La XIX Copa de futbol es interesante por varios motivos: motivos similares a las de otras copas, pero también por cuestiones propias de este campeonato mundial.


España es el campeón. Es la primera vez que este país europeo gana el primer lugar en una Copa de futbol. Este lugar se lo merece. España ha venido preparandose desde muchos años antes. De ser un competidor mediocre en tiempos de la dictadura de Franco, España ha pasado a ser una potencia deportiva en varias áreas, así como una potencia democrática, económica y cinematográfica. Y sin salirse del tema, España jugó muy bien en el último juego. Realizó un esfuerzo destacable: España jugó con honor y con verdadera pasión de campeones y ganadores. Esto lo escribo sin el menor deseo de menospreciar a Holanda (o Países Bajos). Holanda jugó muy bien. Destacó su actuación en la cancha de pasto. No se podrá afirmar que Holanda (pese a los errores que cometieron algunos de sus jugadores) perdiera merecidamente. Holanda perdió con honor. Perdió en un partido muy importante, pero le dieron harta guerra al rival ibérico (la prueba está en que España tuvo que esperar hasta casi el final del primer tiempo extra para ganar). Holanda fue un rival digno del ganador.


Este primer lugar de España en el mundial es lo que resalta de la XIX Copa respecto de las otras. Pero hay aspectos que analizar respecto al interés que el mundial despierta en las masas, y hasta la pasión que a veces estalla en cólera y en golpes, tanto entre los jugadores mismos como entre las porras y el público. El mundial es un evento muy publicitado desde mucho antes de que una copa se realice. Esto es lo que lo hace destacable, pero también otras cosas más. El mundial es uno de los eventos en los cuales los países se visten de honor patriótico. El que la tierra (o la nación) de una persona cualquiera tenga el honor de ser representada en un episodio, hace que las masas se unan en un interés colectivo: ganar. Por eso las victorias en el mundial visten de alegría a una nación (mas si la nación en particular es una que no tiene un gran equipo de futbol). Por eso también, las derrotas en el mundial producen cierta tristeza social, en tanto que las eliminaciones son trágicas, metaforicamente hablando.


Los campeonatos mundiales y las olimpiadas (o cualquier competencia deportiva entre países) son algo así como guerras amistosas, aunque a veces la pasión despierte disputas a trancazos en las canchas o en las gradas. Guerras que no requieren de ejércitos, ni movilizaciones humanas, ni suspensiones de garantías individuales, ni tragedias familiares, etcétera. Son competencias que despiertan disputas y pasión; enojo y alegría, pero al menos no implican matar a los adversarios en las batallas deportivas (los partidos o los torneos). Guerra y batallas en las que los soldados deportivos (los jugadores) van al frente en medio de la alegría de sus familiares (y no de los rezos de sus familiares). Y es que a diferencia de las guerras verdaderas, en los eventos deportivos los jugadores regresan, eliminados o victoriosos. Uno se emociona con los partidos. Durante el desarrollo de estos, el público reza, grita, festeja o lamenta. Todo por la patria y la victoria del equipo que nos representa.


Los mundiales tienen estas emociones, y las tendrán siempre. El mundial de 2010 despertó la atención de Sudáfrica, y esto debe ser motivo de alegría para esa nación: ser el escenario del evento y el país del que todos hablan. En 2012 vendrán las olimpiadas de Londres, y Gran Bretaña tendrá sus días de fama. Dos años después, Brasil será el escenario de la XX Copa Mundial de Futbol, y por lo tanto el país líder de la América del Sur será el centro de atención: gane o pierda, tendrá el honor de ser el país visitado por no tan casuales visitantes extranjeros.

sábado, 12 de junio de 2010

LA Independencia y el bicentenario: desmitificar para aclarar











La independencia de México fue un proceso de la historia mexicana muy controversial. La independencia de México se celebra, oficialmente, el 15 de septiembre, con el famoso "grito de independencia", que las autoridades acostumbran a dar en medio de la fiesta pública de cada población (en la Ciudad de México, el grito lo da el Presidente de la República; en las capitales de los estados integrantes de la unión, el grito es dado por el gobernador respectivo; en las cabeceras de los demás municipios, el Presidente Municipal es la autoridad que da el famoso grito; y en los demás poblados integrantes de los municipios, se elige a la autoridad respectiva). El grito de independencia en México es la fiesta oficial del país, no solo una celebración cívica más. Es lo que en Estados Unidos sería el 4 de julio, o en Francia el 14 de julio.


Pero ¿Que tanto de lo que se celebra en el día de la independencia es verdadero o falso? Porque hay mucho mito detrás de la celebración. De hecho, la mayor parte de lo que se supone es cierto, en realidad es falso. Veamos.

La fiesta del 15 de septiembre (después viene la celebración del 16, en el que hay un desfile patrio en las ciudades y pueblos del país) es en honor de la independencia. Según el calendario patrio inventado por los gobiernos, el grito de Dolores (el que diera el cura Miguel Hidalgo y Costilla en Dolores, Guanajuato, y que dio inicio a la lucha armada) es el inicio de la independencia del país, y algunas mentes lo toman como el día de la fundación de la nación. Totalmente falso.

Para empezar, hay que hacer una correción incluso en el calendario patrio (ya de por si falso). El grito sucedió, en efecto, en septiembre de 1810 (el grito en realidad fue una arenga pública del cura de Dolores para rebelarse contra los españoles). Pero no sucedió el 15 de septiembre. El aclamado grito de Dolores ocurrió en la madrugada (a casi una hora y media del amanecer) del 16 de septiembre de 1810, no el 15. El 15 como día del grito fue impuesto por el ilustre dictador Porfirio Díaz. El 15 era el cumpleaños del viejo héroe del 2 de abril, y quizá el motivo de que escogiera ese día fuera para que coincidiera con su cumpleaños. Otros afirman que se escogió ese día para no tener que dar el grito en la madrugada, lo cual era muy difícil por el cansancio. Por extraño que parezca, el régimen político "emanado de la revolución de 1910", que relegó la imagen de Porfirio solo a la de un dictador brutal, continuó la tradición porfiriana.


Y es falso que el grito fuera el inicio de la independencia nacional (y más falso aun que fuera el día del nacimiento de México como nación). El grito de Dolores quizá es el inicio de la insurgencia y de la lucha armada que concluyó en la independencia, pero no de la independencia como tal. El virreynato y la Colonia continuaron aun despues de la ejecución del cura Hidalgo y los principales cabecillas iniciales del movimiento. Vaya, continuaron imperando en la Nueva España incluso después de las batallas gloriosas y la ejecución del cura José María Morelos y Pavón (el sucesor de Hidalgo, y quien diera verdadera guerra a los realistas).


La independencia nacional se logró gracias a los Tratados de Córdoba, en Veracruz, en agosto de 1821, entre el general Agustín de Iturbide y el enviado de la Corona Española, Don Juan o Donojú. La independencia se logró el 27 de septiembre de 1821, con la entrada del Ejército Trigarante (dirigido por Agustín de Iturbide) a la Ciudad de México y la celebración nacional del suceso. Esa fecha, el 27 de septiembre, es la que debiera estar como celebración de la independencia nacional, no el 16. Pero claro, como posteriormente Agustín de Iturbide fue etiquetado por los liberales, porfiristas y revolucionarios como reaccionario y traidor a la patria por el hecho de haber sido derrocado por los antiguos insurgentes, se ha relegado la fecha del 27 de septiembre a la de mera fecha cívica, apenas como un recordatorio escolar. Y es común que toda la gloria se la den a Vicente Guerrero, y no a Agustín de Iturbide, como debiera de ser (Vicente Guerrero colaboró con Iturbide, y tuvo cierto mérito, pero no al grado del michoacano Iturbide).


Por otro lado, en lo relacionado con la fundación de México como nación, hay desacuerdos y controversias. Para empezar, existe una controversia acerca de qué marca la fundación de una nación. Si se puede considerar a una colonia (como lo era la Nueva España) una nación subordinada a otra. Las colonias son territorios subordinados a una nación particular, pero se discute si se les puede llamar nación (en sentido territorial y no étnico) a una colonia, aun cuando no posea un gobierno propio. Pero independientemente de la respuesta, no se puede poner la fecha del 16 de septiembre de 1810 como el nacimiento de México nación. Si acaso, la nación mexicana se fundó con la independencia nacional, once años después. Y esta fecha también es debatible, por aquello de que una colonia puede ser también una nación, aunque con estatus político diferente. Si la respuesta es un si, entonces la fecha de la fundación de México puede ser otra. Desde luego, es falso eso de que la nación se fundara en 1325, con el inicio de la contrucción de Tenochtitlan, capital de los mexicas o aztecas, como pretenden otros nacionalistas. Eso es un mito genial inventado por los nacionalistas que exaltan a los aztecas como los antepasados de toda la nación. Es verdad que cuando los españoles llegaron al territorio actual de México existía la palabra con la que se designa al país, y que se usaba para nombrar a la región donde estuviera la nación azteca. Pero no era México. México no existía como nación. Existían, en su lugar, varios países indígenas en lo que es el centro y sur del moderno México. Naciones diversas: algunas ricas en arte, otras decadentes; pero solo una temida y poderosa en 1517: el Imperio Azteca. Las naciones fuertes de la región maya estaban en decadencia, y las demás eran naciones débiles y nada influyentes. En el norte de México casi no había naciones, existían tribus nómadas en la región desértica. En la región de Oasisoamérica existían naciones pobres en civilización artística y material.


En todo caso, si la fecha del 21 de septiembre no se toma como el inicio de la nación mexicana (además del de la independencia del territorio novohispano), quizá se podría considerar el inicio de la nación mexicana el día en que Carlos V nombró a Hernán Cortés como Comandante General del Reino de la Nueva España. Ese día, ocurrido en 1522, puede ser el inicio de la nación mexicana, aunque con otro nombre y en un estatus de colonia de Castilla. De cualquier forma, es importante desmitificar el bicentenario nacional. Desmitificar el 15 como la fecha del grito de Dolores; el 16 como el día de la independencia y el mismo día 16 como el inicio de la nación mexicana. También, le pese a quien le pese, desmitificar la idea de que Miguel Hidalgo es el padre de la independencia, y elevar a Agustín de Iturbide en el honor que merece, y que el dogmatismo ideológico le ha negado.

lunes, 22 de marzo de 2010

LA historia, afición intelectual y científica de los tiempos




La Historia es una de las atracciones que han movido el interés de millones de personas a través del tiempo (y de miles a través del mundo en cada época). La historia se presta a cierta controversia acerca de su papel en la sociedad; de su utilidad, fin o definición. Y es que la historia no tiene un solo significado.

La palabra historia designa varias cosas. Historia es la rama del conocimiento que estudia los hechos del pasado (no necesariamente para fines científicos). Es falso que la historia solo sirva para fines de ciencia. Sin embargo, en términos precisamente de ciencia, la historia es la rama del conocimiento humano dedicada a estudiar y analizar la evolución humana, desde los tiempos remotos hasta la actualidad. La historia puede ser científica o de afición. La historia puede ser también un instrumento político: de legitimación de un régimen (historia oficial o de bronce) o de instrumento de lucha contra un régimen (historia crítica).

Estos son precisamente los tipos de historia que tan bien distingue el notable historiador mexicano Luis González y González en un famoso texto acerca del uso y la utilidad de la historia, llamado De la múltiple utilización de la historia. El distingue la historia pecuniaria, la oficial o de bronce, la crítica y la científica.

La historia pecuniaria es la de los aficionados al relato y a los sucesos históricos. Es la historia que relata hechos pasados, solo por el placer de hacerlo. Es la de quienes investigan el pasado con un interés mas de hobby y pasión que de fines científicos. Curiosamente, la historia pecuniaria o de afición es despreciada por los historiadores de fuerte tendencia académica. Sin embargo, como bien señala Luis González, es paradójico que el hombre al que llaman el padre de la historia (Heródoto) haya sido un hombre dedicado a este tipo de historia. Heródoto, como se sabe, no era científico. Era un aficonado del relato histórico, y además, en sus famosas obras no separa sus creencias religiosas (muy respetables) de hechos meramente comprobables. Heródoto mezcla en sus obras las acciones humanas con las palabras de los oráculos.

La historia de bronce (o historia oficial) es la que utiliza el gobierno para legitimarse. Es la historia de héroes puros y villanos sin posible redención. Es la versión oficial de un gobierno en torno a los hechos históricos. La historia patria, o el catecismo oficial de los gobiernos.
En contraparte, está la historia crítica o de los vencidos. Es la historia de los opositores a un gobierno, o régimen. Es la historia utilizada para criticar al sistema imperante, y recordar las injusticias que ha cometido el citado régimen. También es una historia de héroes puros y villanos totalmente malos, con la diferencia de que los villanos son los que han triunfado y gobiernan a la sociedad. Si la historia oficial es una historia meramente política, la historia crítica es una historia meramente ideológica y contestataria.

Finalmente, está la historia científica. La que se redacta desde las universidades y centros de investigación (en países con un autoritarismo blando y un sistema democrático, claro está). Es la historia que solo tiene como fin investigar los hechos y fenómenos del pasado, con fines cietíficos en la actualidad. Es la historia ciencia, podría decirse. La historia científica surge en el siglo XVIII con la Ilustración, y separa los hechos teológicos de los humanos. Aunque, por supuesto, la historia científica varía en interpretaciones en torno a los fenómenos históricos.
La historia puede dividirse en varias categorías, como otras ramas del cnocimiento. Así, la historia se divide en: historia política, militar, económica, social y cultural.
La historia política es la dedicada a analizar los hechos o sucesos políticos. Temas como las reformas políticas, movimientos políticos y sociales, evolución y caída de sistemas, regímenes y gobiernos. Es la historia de la política, se puede decir.
La historia militar es la dedicada a narrar o analizar los hechos militares: guerras, batallas, héroes militares, sucesos gloriosos en las batallas, etcétera. Todo lo que tenga que ver con sucesos de tipo militar. Analiza las causas de las guerras, los sucesos de estas, y las consecuencias que trajo. Se compara con la historia política en tanto que trata de personas clave y destacadas.
La historia económica analiza la evolución de la economía en el mundo, en un continente, país, región o localidad. Analiza fenómenos económicos: períodos de auge, recesión o crisis, además de sus causas y consecuencias. Analiza las actividades económicas mas importantes en un determinado período histórico. la historia económica es la que estudia fenómenos económicos a través del tiempo. Todo lo relacionado con la economía y sus fenómenos propios.

La historia cultural estudia lo relacionado con el arte, los mitos y leyendas de los pueblos, la gastronomía y la religión. La evolución de estos aspectos y manifestaciones culturales a través del tiempo. En general, lo relacionado con la cultura y las manifestaciones meramente culturales.

La historia social es la de la Escuela de Annales, de Francia. Es la historia que se centra en cuestiones sociales de los pueblos. Aspctos como la disminución o el aumento poblacional, la evolución de la concentración poblacional, migraciones, urbanización y costumbres sociales. También analiza la evolución de las divisiones sociales y la movilidad social. Los oficios y profesiones. La historia social se relaciona con la cultural en que tienen una relación muy estrecha con la antropología. Podría decirse, por tanto, que la historia social y cultural son historia antropológica.

La temática general no es lo único que divide a la historia. También, la historia puede dividirse en cuanto a la esfera o ámbito geográfico que toma como estudio. Existe la historia universal, continental, subcontinental o supraregional, nacional, regional o local.

La historia internacional, o universal, investiga la evolución de la humanidad, desde sus orígenes hasta la etapa actual. Es la historia del planeta. Es la historia de las diversas culturas y civilizaciones. Su ámbito es el mundo entero, y para esto, suele ocuparse de las regiones por capítulos aparte.

La historia continental investiga la evolución histórica de un continente entero. Suele dividir los temas de acuerdo a regiones o países, como la historia universal. Es una historia mas breve que la universal, aunque mas extensa que cualquier otra.

La historial supraregional o subcontinental investiga la evolución de una parte específica de un continente. Por ejemplo, Europa Occidental o América Latina. Es la historia basada en hechos comunes, o pasados comunes entre las naciones que investiga.
La historia nacional es la que investiga la evolución histórica de un país entero. Por ejemplo, una historia de Estados Unidos, Japón, Congo o México. Es la historia de la patria. Es la mas expuesta a ser utilizada como historia de bronce o crítica.
La historia regional es la que investiga la evolución de una provincia, o una región en particular. Se basa en la investigación de un área cultural o región cultural. La historia regional es menos analizada que las anteriores, aunque mucho mas que la historia local. La historia regional permite rescatar hechos que la historia nacional ignora, o resaltar las peculiaridades de una región particular frente a otras del mismo país.

La historia local es la que investiga la evolución de una población o división local (municipio, condado, etcétera). La historia local es menos estudiada que las demás. Generalmente, la historia local analiza mas los hechos y fenómenos sociales y culturales que los políticos, militares y económicos. El conocimiento en torno a la historia local es amplio en algunas localidades, y escaso en otras (generalmente, la mayoría). La historia local es narrada generalmente por cronistas aficionados mas que por historiadores científicos.



Sea cual sea el tipo de historia, o la manera en como esta se divide, la historia está presente en la memoria popular, y será siempre objeto de controversia. La historia despierta interés siempre, y lo seguirá despertado a través de la historia misma. La historia es la base de numerosos cuentos, novelas, películas, telenovelas y obras de teatro. La cuestión del tiempo es parte de la cultura popular, no solo de la ciencia y la filosofía. Quizá por esto (el interés en la historia o en la cuestión del tiempo), existen obras literarias o del séptimo arte basadas en el viaje a través del pasado (en máquinas del tiempo, o por medio de fuerzas electromagnéticas). La historia genera esto. La historia, de una u otra manera, es parte esencial de los numerosos grupos humanos.

lunes, 8 de febrero de 2010

LOS festivos años cincuenta








La década de los años cincuenta fue crucial en varios sentidos, y está considerada una de las etapas centrales de la llamada “Guerra fría”.

Los años cincuenta son la década de la llegada del Rock and roll. Las primeras expresiones del Rock en Estados Unidos. La década de Elvis Presley, James Dean, Marlon Brando y Marilyn Monroe como íconos de la cultura popular. La vaselina y los peinados con rizos entre los hombres fue inmensamente popular, lo mismo que los vestidos anchos en las mujeres. Los años cincuenta, según algunos, hacía resaltar el cuerpo de la mujer (en cuanto a las curvas) y esto resaltaba el glamour en el vestuario (diferente de la sencillez y rebeldía de los sesenta y setenta).

Los años cincuenta, a mi parecer, son una etapa de transición entre los cuarenta y los sesenta. Todavía los cincuenta no se caracterizan por la rebeldía extrema en el vestir y el peinar, pero la informalidad le ganaba terreno a la extrema rigidez (lo mismo en el peinado, el calzado y la ropa). El atuendo femenino se caracterizó por la necesaria llegada del rock and roll.

La juventud comienza a ganar terreno en cuanto a la influencia cultural. Los jóvenes, por primera vez, se ocupan de tener una identidad distinta a la de sus padres.

En cuanto a la historia, los años cincuenta son una de las décadas más importantes de la guerra fría. La guerra fría se hace más evidente que nunca, con las purgas en la URSS y los países satélites, y la cacería de brujas en Estados Unidos (dirigidas por el fanático y conservador senador republicano Joseph McCarthy).

En África, la descolonización del continente tiene sus albores. Las ideologías antiimperialistas causarían la descolonización típica de los años sesenta y setenta. En Egipto, asciende al poder una dictadura de corte militar y nacionalista, dirigida desde 1954 por Gamaliel Abdel Nasser. Nasser nacionaliza en 1956 el famoso Canal de Suez, provocando la hostilidad armada entre Egipto y su antigua metrópoli, Gran Bretaña. Libia vive durante los años cincuenta en medio de una monarquía autoritaria.

En América Latina, las dictaduras comienzan a erigirse frente a inestables democracias. Las dictaduras de derecha (bananeras, conservadoras o de "seguridad nacional") fueron siempre un aspecto folcklórico en la región, pero es en los años cincuenta cuando comienzan a ganar terreno frente o a comparación de los años cuarenta. Y no solo eso: las dictaduras de derecha se erigen como un símbolo de la guerra fría, esto debido al apoyo abierto o velado que tuvieron de parte de Estados Unidos, cuyo objetivo era frenar la expansión del comunismo y el socialismo a costa de las libertades y los derechos humanos. Sin embargo, las dictaduras alcanzarían mayor número en las dos décadas siguientes; volverían, como en los años cuarenta, a retrotraerse y perder terreno en los años ochenta, para desaparecer en los noventa (hablo de las dictaduras de derecha).

Es curioso un aspecto: si bien la mayoría de las dictaduras militares anticomunistas como símbolo de la guerra fría fueron más comunes en los sesenta y en los setenta que en los cincuenta, fue precisamente en la década de los años cincuenta cuando tres países vieron su última dictadura militar anticomunista: Cuba (con el general Fulgencio Batista Zaldívar, quien gobernó entre el 10 de marzo de 1952 y las primeras horas del 1 de enero de 1959); Venezuela (con el militar Marcos Pérez Jiménez, quien gobernó entre el 2 de diciembre de 1952 y el 23 de enero de 1958); y Colombia (con el Teniente General Gustavo Rojas Pinilla, quien gobernó entre el 13 de junio de 1953 y el 10 de mayo de 1957).
Muchos países que vivirían en dictaduras militares (de derecha o de izquierda) entre los sesenta y ochenta estuvieron libres del militarismo cesarista o colectivo: El Salvador, Haití, Honduras, Panamá, Chile, etcétera. Sin embargo, en los años cincuenta se profundizaron los conflictos políticos y sociales que hicieron de esas democracias sistemas inestables, y que degenerarían en gobiernos militares. Por otro lado, el 1 de enero de 1959 triunfa en Cuba la revolución, y un gobierno totalitario de izquierda se hace del poder. La fascinación por la revolución cubana se haría sentir en los años sesenta, pero en los cincuenta comienza el proceso histórico que hasta la fecha vive Cuba, y que terminará cuando el caudillo (Fidel Castro) muera.

En Costa Rica y Puerto Rico la democracia se fortalece, al grado de hacer de estas naciones “islas de libertad en un sub continente autoritario” (la prosperidad económica de esas naciones contribuyó a esa diferencia). México pinta aparte. Los años cincuenta son los años en que el sistema político instaurado desde el triunfo de la revolución (autoritario, antidemocrático y desde los años treinta, de tendencia civilista) se fortalece. Comienza en México un proceso de milagro económico envidiable en la región (excepto para Cuba, Costa Rica y Puerto Rico). México se convierte en una potencia económica al mismo tiempo que su sistema político se niega a democratizarse. El partido- Estado alcanza en los cincuenta su propio refinamiento en lo relacionado con la represión contra la oposición, de una manera mucho más velada y oculta que en otros países de la región (lo cual hace que muchos ciudadanos de otros países ignoren el autoritarismo político y se considere una democracia a México). El sistema político mexicano, sin embargo, instaura una política social de notables beneficios a la población, que junto con el auge económico, retrasa la demanda de mayores libertades y la madurez cívica del pueblo mexicano.

En Estados Unidos, la cacería de brujas divide a la nación. Estados Unidos vive una etapa oscura en la que peligra la democracia y las libertades políticas; sin embargo, al final de la década, las libertades civiles van ganando nuevamente terreno. El senador Mc Carthy es derrotado, y la persecución se relaja notablemente. En 1955, Martin Luther King inicia su lucha a favor de los derechos de la minoría negra. Canadá y la mayoría de los países americanos de habla inglesa viven en una situación de relativa calma. Lo mismo se puede decir de los países de Oceanía.
En el Lejano Oriente, Japón fortalece su sistema democrático, con elecciones libres y pluralismo político. China vive en la década el fortalecimiento de la dictadura militar y totalitaria de izquierda, dirigida por el caudillo Mao Tse Tung. El gobierno lanza el programa “El gran salto hacia adelante”, destinado a convertir a China en una potencia nuclear y a industrializar el país. Esto se logra a base del sufrimiento material de la mayoría de la población, la cual se ve reducida a la pérdida total de las libertades y a una ración de comida mínima. Los años cincuenta son, por cierto, el período en el que China se va desligando cada vez más de la alianza con la URSS, como consecuencia de la rivalidad entre ambos países.

Entre junio de 1950 y mediados de 1953, ocurre la Guerra de Corea, que enfrenta a Corea del Sur (apoyada por Estados Unidos) y Corea del Norte (apoyada por la URSS). La guerra termina como consecuencia de un armisticio, quedando dividida la antigua nación coreana en dos por tiempo indefinido (todavía hasta la actualidad). En Vietnam, los franceses se retiran en junio de 1954 como consecuencia de los Acuerdos de Ginebra. Sin embargo, comienza un enfrentamiento entre Vietnam del Norte y Vietnam del Sur. Un enfrentamiento que estaría destinado a convertirse en el mayor símbolo de la guerra fría en los años sesenta.

En Medio Oriente, la situación política derivada de la creación, en mayo de 1948, del Estado de Israel, se torna conflictiva. Los sirios son los primeros enemigos que los israelíes tienen que enfrentar. Los años cincuenta hacen patente la diferencia entre los sistemas políticos de los países musulmanes e Israel (dictaduras en los primeros, democracia en el segundo).

En la URSS, en marzo de 1953, muere Stalin. Después de una serie de intrigas palaciegas, llega al poder Nikita S. Kruschev. Kruschev desata una ola de desetalinización, relajando de manera mínima la censura y haciendo una crítica del stalinismo y su caudillo durante el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), el 25 de febrero de 1956. Muchas familias que durante el stalinismo se vieron obligadas a compartir departamentos con otras familias, en los años cincuenta obtienen su primera casa de gobierno.
En los países de Europa Oriental, se suceden rebeliones en varios países contra el dominio soviético y contra el totalitarismo, los cuales fracasan y son reprimidos brutalmente. Alemania Oriental en 1954, Hungría y Polonia en 1956. Este panorama de rechazo al dominio soviético acabaría de completarse en los sesenta con los hechos políticos en Checoslovaquia.
Europa Occidental vive en los años cincuenta en una calma relativa, a comparación de la convulsión política y la conflagración armada de los treinta y cuarenta respectivamente. El Plan Marshall vería sus mayores logros durante la década de los cincuenta. El ambiente cultural importado de Estados Unidos haría emerger algunas críticas de los nacionalistas culturales. En esta década, casi todos los países de Europa Occidental son democráticos, con expceción de tres: Grecia, Portugal y España, que viven el militarismo derechista de una manera muy similar a Sudamérica. Los militares griegos van fortaleciendo su dominio. La dictadura de Antonio de Oliveira Salazar se resiste a la modernización social, política y económica, haciendo de su país un imperio empobrecido cuyos habitantes emigran a otras partes del mundo. En España, en 1957 se inicia un cambio de rumbo económico: la dictadura liberaliza la economía gradualmente, lo que contribuiría al auge económico de España en los sesenta (esto sin que el proceso venga acompañado de una democratización política).

viernes, 6 de noviembre de 2009

TOTALITARISMO mas allá de la ficción




La historia comienza en noviembre de 1984. Lugar: República Democrática de Alemania (Alemania Oriental). La Stasi, policía secreta del régimen socialista de la Alemania Oriental, oprime al pueblo alemanoriental mediante la intimidación, el chantaje, el terror y el espionaje. Cientos (quizá miles) de alemanes orientales sufren la mala suerte de caer en manos de esta policía siniestra y criminal.

En este ambiente, se desenvuelve el agente Gerd Weisler. El es un hombre duro, formado en la policía que sirve al sistema político de su país. A pesar de poseer la suficiente brutalidad en sus métodos de interrogatorio, Weisler está convencido de lo que hace. El cree que lo que hace para la policía protege a su país, y sirve con devoción y pasión a su causa.

Es en 1984, cuando un importante y poderoso miembro de la clase gobernante pone sus ojos en una actriz, de nombre Christa- María Grubitz, con intenciones nada decorosas. Por este motivo, el hombre en cuestión hace que la Stasi ordene espiar a ella y su pareja, un intelectual fiel al sistema a pesar de no creer mucho en la ideología que lo sostiene. El dramaturgo en cuestión se llama Georg Dreyman. El objetivo es quizá descubrir fallas de la pareja de Christa, deshacerse de él y en seguida, que el funcionario se quede con la chica. El funcionario ya había obligado antes a Christa a ceder a sus deseos, bajo el riesgo (o la amenaza, mejor dicho), de que si no procedía de tal manera, su carrera quedaría anulada. Anulada por decisión de esa siniestra cofradía de pillos que gobernaban, en noviembre de 1984, a Alemania Oriental. La clase dorada que mantenía su aparato estatal bajo el pretexto noble de los intereses del proletariado.

Weisler, precisamente por su lealtad al sistema y su fama de experto, es escogido con tal fin. El citado oficial manda colocar micrófonos en áreas del departamento de la pareja que va a espiar (en los apagadores, generalmente). Instala un centro de espionaje en una parte abandonada del edificio, en donde se auxilia de un ayudante. Incluso, amenaza a una vecina de la pareja que observa cuando los agentes ponen micrófonos con que si dice algo, la hija de ella estará negada a la universidad (y en el régimen “comunista” era de capital importancia la universidad, para salir algo de la postración económica).

Empieza así toda una intriga y una historia que cambiaría la vida de Weisler. A pesar de su brutalidad, el agente es de nobles sentimientos, enemigo jurado de utilizar el aparato policiaco con fines personales. Justamente por eso, va simpatizando con la pareja, al ver que son personas de bien. Lo espía todo: cuando hacen el amor, las pláticas, y hasta cuando la chica llega destrozada al departamento tras de su aventura de noche con el funcionario que la pretende (su obligada aventura). Esta parte de la historia es fundamental en la transformación de Weisler: cuando ve que llega llorando, llama a su pareja y hace que este salga del departamento. Dreyman se da cuenta de la infidelidad de su novia, y hasta discute con ella el asunto. Cuando una noche después, Christa se dispone a ir de nuevo con el funcionario, Weisler platica con ella en una cafetería estatal, y la convence de que desista.

Entre tanto, un amigo de Dreyman, anterior disidente que había sido despedido de su profesión por sus críticas al régimen, se suicida. Dreyman pasa así de la pasividad política a la acción. En compañía de amigos, redacta un artículo que habla de los suicidios en la Alemania Oriental por motivos de desesperanza ante un contexto de totalitarismo. Idea maneras de pasarlo a Occidente.

Weisler, que observa todo, decide no denunciar la tentativa, y en los informes que envía a su superior inmediato, deforma los hechos. En lugar de escribir lo que su vigilado y compañía planean, escribe que los citados intelectuales preparan una obra para conmemorar el infame muro de Berlín. Weisler se da cuenta de la situación siniestra que el totalitarismo le otorga, y así, de ser un fiel servidor del régimen, comienza un proceso de dudas y disidencia interior.

El funcionario poderoso que había planeado el espionaje, furioso por el hecho de que Christa no se reunió con él, presiona para que se actúe contra la pareja. La actriz es detenida cuando compraba pastillas de contrabando, y es interrogada por Weisler, aunque no con la brutalidad con la que el agente interrogaba en el pasado. La chica revela el lugar del departamento en donde están escondidas las pruebas intelectuales de disidencia de su pareja, y Weisler informa a sus superiores. Pero cuando estos proceden a ir al departamento, Weisler se les había adelantado, con el objeto de esconder las pruebas (lo cual hace de manera exitosa). Dreyman, al ser cateado su departamento, se comporta de manera arrogante con su pareja (Christa) dándole a entender que él cree que lo delató, y esta sale corriendo hacia la calle, siendo atropellada y muriendo en el acto, dejando a Dreyman en un mar de dolor. Weisler y los demás observan la escena, y ante la falta de pruebas, concluyen en suspender lo que se supone tendría que haber sido una exitosa aprehensión. Weisler queda impactado con la desdichada escena, y al dejar a su superior en su casa, este le informa que ha sido despedido y que se olvide de su carrera prometedora. Le pronostica que pasará muchos años de su vida como burócrata de tercera categoría, colocando sobres. Esto ocurre en marzo de 1985.

Cuatro años después, Gerd Weisler es un burócrata que se dedica a ensobrar para la burocracia comunista. Es un hombre que no cree en el régimen que lo oprime, pero al que sirvió en el pasado con entera dedicación (oprimiendo a los demás). Es el 9 de noviembre de 1989. Mientras realiza su trabajo, un compañero escucha que el muro ha sido derribado, y que por lo tanto el régimen socialista totalitario caerá de un día para otro. Lleno de felicidad, informa del feliz acontecimiento a sus compañeros. Weisler está entre los que aprueban lo que en otro tiempo hubiera detestado, pero no celebra con la misma pasión que los demás. Quizá por el hecho de que el está consciente de haber contribuido (aunque fuera por sincera convicción) con lo que en ese día se derribaba estrepitosamente.

Dos años después, Dreyman asiste a una obra de teatro (esto cuando la reunificación ya había tenido lugar, y cuando lo que había sido Alemania Oriental vivía en pleno capitalismo y democracia, aunque también en medio de dificultades y penurias económicas). Por alguna razón, no puede completar la obra, y sale de la sala. En eso, se encuentra al ex funcionario poderoso que había ocasionado que lo espiaran años atrás. Cuando Dreyman le pregunta porque no fue espiado, el antiguo político le responde que si lo fue, e incluso le sugiere que revise en los apagadores de su casa. Dreyman se sorprende de lo que el ex funcionario comunista le confiesa, revisa los apagadores de su departamento y se da cuenta de los micrófonos. Acude a los archivos públicos a revisar, y queda impactado cuando descubre que lo que hacían había sido reportado. Entonces se da cuenta de que el agente que escribía los reportes lo había ayudado, al ocultar lo que en verdad realizaba hacía ya más de un lustro. Dreyman investiga la identidad del agente. Cuando descubre que el hombre en cuestión es Gerd Weisler, va a buscarlo, y lo encuentra trabajando como empleado. Se dispone a ir a saludarlo y darle las gracias, pero inesperadamente se detiene. El intelectual decide marcharse del lugar. El empleado Gerd Weisler ni cuenta se da de que estuvo a unos cuantos metros del hombre a quien espió, y que contribuyó en cierta medida a su cambio interior.

Dos años después (1993) Weisler se toma un descanso de su trabajo al pasar frente a una librería. Entra a ella a ver libros, y descubre un título escrito por el dramaturgo al que en el pasado espió. Cuando abre las hojas y revisa las primeras páginas, encuentra la clave de identidad que tenía asignado, con una dedicatoria para el “agente bueno”. Conmovido, Weisler decide comprar el libro. Cuando la empleada le pregunta si lo quiere como regalo, el antiguo oficial le responde que no, pues el regalo es para él.

¿Ocurrió en verdad esta historia? Por supuesto que no. La historia contada es ficticia. Es de la película “La vida de los otros”. Una película excelente que muestra el grado de infamia y opresión de los sistemas totalitarios. La película se exhibió en 2007, pero vale la pena reseñarla hoy que están a punto de cumplirse los 20 años de la caída del muro de Berlín. La fecha en que se cumplen dos décadas es el 9 de noviembre de 2009.

Sin embargo, pese a que la historia es ficticia, la situación ahí mostrada es real. En el mundo habrá personas que vivieron una situación semejante (en la Alemania Oriental o en cualquier otro país). Y es seguro que historias semejantes existen aun en las actuales dictaduras totalitarias (Cuba, Irán, Corea del Norte, Camboya, Myanmar, etcétera). La cinta tiene el mérito cinematográfico de mostrar con total crudeza la vida en un sistema totalitario, en donde los intereses del Estado son primordiales a los de los individuos. En donde los individuos no son más que máquinas esclavizadas a favor de una casta gobernante (que no clase social) que tiene el privilegio de todo, incluso de caer en las actitudes que esa casta rechaza retóricamente. El dominio de la casta socialista- comunista se justificaba, al decir de sus miembros, en razón de crear un mundo en donde nadie pensara jamás en los lujos, nadie tuviera ambiciones materiales ni propiedades en los medios de producción (negocios, tierras, fábricas, bancos u otras cosas). Un mundo en donde nadie estuviera dedicado al placer. Como demuestra la película, en realidad la casta comunista- socialista disfrutaba de todos los lujos (adquirían yates, manejaban limousinas, vivían en departamentos lujosos, quintas y hasta mansiones, y ¿Por qué no? Seguramente viajaban de vacaciones al mundo capitalista, el infierno en donde “los trabajadores se morían de hambre”). Si un mérito tiene esta genial cinta, es el demostrar en cine la horrible y desesperante vida en un régimen totalitario, en un mundo en el que ni el respeto a la dignidad humana está garantizado. Un mundo en donde hay que humillarse para no padecer represalias. Esta cinta es para el cine lo que la novela “La fiesta del Chivo” es para la literatura. La aclamada novela, escrita por el peruano Mario Vargas Llosa, describe en una novela lo que la cinta de Florian Henckel Donnersmarck en el séptimo arte: la vida en una dictadura militar o totalitaria.

Bien vale la pena que el 9 de noviembre se haga honor a “La vida de los otros”.

martes, 3 de noviembre de 2009

MURO de Berlín: Entre el recuerdo y el olvido




El próximo 9 de noviembre, se cumplirán 20 años de un suceso que conmovió al mundo entero, y que marcó la fase final de una etapa histórica conocida como "guerra fría": La caída (televisada) del infame muro de Berlín. Casi 20 años que hoy se dicen muchos, aunque el suceso en cuestión se recuerda todavía en la memoria fresca de quienes lo presenciaron, ya sea en vivo o por medio de la televisión.

Un infame muro que durante mas de veinte años separó en dos mitades una ciudad ya dividida en zonas desde la segunda guerra mundial. Un muro que simbolizó durante tres largas décadas opresión y miseria; desesperación y hartazgo.

¿Existe hoy en la actualidad conciencia de lo que se vivió durante el régimen totalitario? ¿Se ha profundizado en los orígenes de ese muro que fue derribado por la ciudadanía de Berlín Oriental?
La división de la ciudad (Berlín) en zonas de ocupación ocurre en el momento en que Alemania es derrotada en la segunda guerra mundial, gracias al avance sobre la ciudad del ejército rojo soviético, y a las armas, medicinas y alimentos con los que Estados Unidos proveyó al ejército de la potencia comunista.

Alemania quedó dividida en cuatro zonas de ocupación, cada una de las cuales quedó en poder de las potencias vencedoras en la segunda guerra mundial: Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética. La zona de la URSS fue la parte oriental del país.

Berlín (ubicada dentro de la zona soviética) quedó dividida, a su vez, en cuatro zonas, también en poder de las mismas potencias. Sin embargo, cuando comienza la guerra fría, el control de Berlín se hizo imprescindible para ambas potencias dominantes (Estados Unidos y la URSS). Los soviéticos intentan controlar todo Berlín, e incluso hostigan con ese fin. En su zona de ocupación, los soviéticos establecen una dictadura análoga (en todos los sentidos) a la de su país. El régimen "comunista" (en realidad, socialista totalitario) rapidamente ahoga a sus ciudadanos en una opresión totalitaria similar a la de los nazis, con el agravante de que la postración social y económica se hizo patente. En estas condiciones, es natural que muchos ciudadanos de Berlín Oriental se escaparan a la zona occidental. Por su parte, Berlín Occidental se convierte en una grieta para el régimen socialista de Alemania Oriental y en general de la Europa secuestrada. Una zona de prosperidad, democracia y al mismo tiempo, de espionaje al bloque socialista.

Los soviéticos intentan destruir esa isla de capitalismo y de democracia. En 1948, tropas soviéticas, por orden de Stalin, bloquean a Berlín Occidental con el objetivo de cortar las vías de suministros a la ciudad, y con esto, rendirla y someterla al bloque del cruel autócrata del Kremlin. Estados Unidos y sus aliados responden con un puente aéreo con el que logran derrotar los propósitos de la URSS, y con esto, el suministro de la ciudad se ve asegurado. La potencia socialista retira sus propósitos, por el momento.

Fue durante los años siguientes, en la década de los cincuenta, cuando se hace evidente la constante deserción de ciudadanos alemanorientales a Berlín Occidental. Es en este contexto de crisis de dominio del bloque socialista, y de guerra fría contra el mundo capitalista, cuando la URSS ordena la contrucción de un muro con el fin de evitar la huida de los ciudadanos de Berlín Oriental a Occidente.

El 13 de agosto de 1961, la ciudad amanece con un muro de alambres de púas en la línea divisoria, instalada por las tropas del bloque socialista. Con esto, los alemanes orientales quedaron imposibilitados de huir de la zona soviética de manera fácil y sin arriesgar la vida. El muro pronto fue levantado con cemento y concreto, y quedó como símbolo de opresión y miseria en la guerra fría.

La construcción del muro fue un momento particularmente tenso de esta etapa de la historia (guerra fría). Tropas del bloque socialista y del bloque capitalista fueron desplazadas a ambos lados de la línea divisoria (en donde se estaba construyendo el muro). El muro, además, provocó una situación que ya ha quedado para la historia colectiva: la separación de amigos y familiares. Personas que quedaron del lado oriental cuando el muro se levantó, se vieron imposibilitados de volver a ver a familiares o amigos que tenían en el otro lado. Sobre este drama histórico existe una cantidad extraordinaria de relatos o testimonios (escritos o hablados).

Comienza así un capítulo de la historia de Alemania Oriental marcado por la separación familiar, la opresión totalitaria y los intentos (existosos o fallidos) de ciudadanos por cruzar el muro. Ideas de todo tipo se idearon, como constuir túneles que llegaran al lado occidental, globos aerostáticos que se elevaran por encima del muro, intentos por cruzar la línea burlando a los guardias que custodiaban el muro, etcétera. Según la página electrónica http://www.historiasiglo20.org/, aproximadamente 5000 personas consiguieron su propósito de cruzar el muro. La citada página consigna que un número semejante fracasó, y que 191 cuando menos (se me hace muy poco, en lo personal) perdieron la vida en su tentativa de llegar hacia la libertad.

El muro provocó el rechazo de la opinión pública mundial. A pesar de todo, la URSS y el bloque socialista lo mantuvieron, y el infame muro era objeto de celebraciones oficiales.

Sin embargo, en los años ochenta la situación cambiaría de manera radical. En la URSS, Mijail Gorvachov es elegido Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en marzo de 1985. Hombre de ideas democráticas a pesar de ser parte de un sistema totalitario, Gorvachov pone en práctica políticas de apertura económica y política: perestroika y glasnost. La glasnost (apertura) significaba ir desmantelando el rígido sistema totalitario, e ir liberalizando la política. Estas reformas tuvieron un enorme y trascendental impacto en el bloque socialista. Los sistemas socialistas de Europa Oriental comenzaron a enfrentar revoluciones, y como consecuencia de estas, el totalitarismo fue cayendo. En Polonia, el movimiento Solidaridad derroca de manera pacífica al gobierno. En Checoslovaquia, la revolución de Terciopelo traen la misma consecuencia. Los demás sistemas totalitarios fueron cayendo en cascada: Bulgaria, Macedonia, Hungría, Rumania, etcétera.

En Alemania Oriental, la crisis del régimen totalitario se hace evidente durante la segunda mitad de los años ochenta. La Stasi (policía secreta de ese régimen) deja de ser funcional a la clase gobernante. En noviembre de 1989, felizmente, la ciudadanía derrota al régimen, el cual se rinde por cansancio y decadencia. La renuncia de Erich Honecker no logra calmar los intentos de la oposición el pueblo de acabar con el control oficial, y las autoridades de Alemania Oriental decretan el permiso de migración. El 9 de noviembre, una multitud entusiasta y triunfante derriba el famoso" muro de la vergüenza", como había sido calificado el muro de Berlín. El hecho fue televisado a nivel mundial.

Este suceso da fin a una etapa dramática en la historia de Alemania, que había comenzado, no con el fin de la segunda guerra mundial, sino con el ascenso, en 1933, de Adolf Hitler como gobernante supremo de la potencia europea. La era del totalitarismo en suelo alemán inició con el fortalecimiento de la dictadura racial y fanática de Hitler, y llegó a su fin, en Alemania Oriental, con la caída del Muro de Berlín.

También llegó a su fin, según algunos, una etapa de la historia: la guerra fría. Por supuesto que esto no es del todo exacto. Todavía existía el régimen oficialmente comunista de la URSS, y mientras esta potencia siguiera gobernada por el régimen instaurado en 1917, no se podría dar como decretado el fin del mundo bipolar. En agosto de 1991, incluso, la vieja guardia del PCUS intenta dar un Golpe de Estado para deponer a Gorvachov, el cual fracasa gracias a la acción y resistencia del pueblo soviético, liderado esta vez por Boris Yeltsin. El 25 de diciembre de 1991, la URSS se desintegra, y con esto, cae el régimen "comunista" en las repúblicas que integraron la URSS. Este suceso marca, ahora sí, el fin de la guerra fría.

Sin embargo, el fin de la guerra fría, visualmente hablando, se simboliza con la caída del muro de Berlín. Hoy en la actualidad, el proceso de transición de Alemania Oriental al sistema democrático y de libre mercado en lo económico (logrado con la reunificación alemana en octubre de 1990) aun enfrenta, en parte, las dificultades que en los primeros años se manifestaron intensamente. Una cicatriz ha quedado en la ciudad, como recuerdo de una etapa absurda de opresión totalitaria, y también como prueba de las heridas que dejó la segunda guerra mundial. Un muro lleno de recuerdos, y al mismo tiempo, un drama histórico que se desvanece en la memoria de las nuevas generaciones.